Los Tilingos y la Civilización y Barbarie
por Pedro Patzer
“Cursi, que presume de fino sin serlo” - esta es la definición que el diccionario del habla de Buenos Aires nos entrega de la palabra “Tilingo”
El tilingo es el producto de la “colonización cultural” impuesta en el país, visión del mundo que se implanta con lo que Arturo Jauretche señala como zoncera madre: “Civilización y barbarie” Este lema urdido por Domingo Faustino Sarmiento, el mismo prócer que sostiene que la palabra “argentino” es un anagrama de ignorante. Es decir, que con las mismas letras que conforman la palabra argentino podemos construir el vocablo ignorante
A – R – G – E – N – T – I – N – O //// I – G – N – O – R – A – N – T - E
Lo que el escritor sanjuanino olvida señalar es que su apellido es un anagrama de la palabra mentirosa
S- A – R – M – I – E – N – T – O /// M- E – N – T- I – R- O – S - A
Jauretche advierte que la idea de Civilización y Barbarie, consiste en no desarrollar América según América, sino que se intenta crear Europa en América trasplantando el árbol y destruyendo lo indígena. Todo hecho propio, por serlo, era bárbaro, y todo hecho ajeno, importado, por serlo, era civilizado. Civilizar, pues, consistió en desnacionalizar
¿Qué diría don Jauretche al ver que a Palermo lo llaman Palermo Soho o a Villa Crespo, Palermo Queens?
Tal vez rubricaría lo que ya escribió: “...El tilingo es una frustración. Una decadencia sin haber pasado por la plenitud...el tilingo es la calidad sin el ser. La pura forma que no pudo ser forma. El tilingo ni siquiera pisa: pasa, se desliza. Por eso el tilingo es un producto típico de lo colonial...”
Es importante analizar cómo la zoncera madre (Civilización y Barbarie) fundó la tilinguería nacional: ¿Cuánta tinta de revistas exclusivas y de suplementos culturales ofrecidas a investigar los orígenes de la tristeza del blues, y que jamás han dedicado un párrafo al misterio existencial de la vidala? Todos hablan de Charlie Parker, pero muy pocos conocen al Chivo Valladares, generaciones crecieron leyendo “El Principito”, o “Harry Potter”, las mismas que ignoran la infancia montaraz de Shunko, el protagonista de la novela de Washington Ábalos
A la hora de mencionar a poetas argentinos, los lectores proclamados, por la medida social, como cultos, señalan a aquellos que la cultura oficial ha canonizado. Poetas formidables como Borges o Juarroz; pero en esta enumeración de líricos, los cultos omiten nombres fundamentales de la poesía popular como Atahualpa Yupanqui, Ricardo Rojas, Manuel J. Castilla el pampeano Juan Carlos Bustriazo Ortiz o Ariel Petroccelli (Una Catedrática de Literatura Argentina de la carrera de Letras de la U.B.A desconoce la obra de Petroccelli)
“Lo que hay que estudiar no son métodos extraños, trabajos compilatorios, sino el alma de nuestra raza que es un trabajo de verdadera Creación” escribió el poeta boliviano, Franz Tamayo
Cuando la colonización cultural llegó a la escuela, los pibes argentinos comenzaron a saber más de las capitales europeas, que de las capitales de las provinicias; más de las cigüeñas europeas que de nuestro crespín; más de Napoleón que de Bolivar
"El problema de la Independencia no era el cambio de formas sino el cambio de espíritu... Eramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica, y la montera de España..." reflexionaba el poeta cubano José Martí
En tiempos en que en las escuelas privadas argentinas se celebra halloween en octubre pero se ignora la fiesta de la Pachamama en agosto, o en que las embarazadas organizan Baby Showers mientras aguardan a que la cigüeña llegue de París, tenemos la obligación como latinoamericanos de combatir a la zoncera madre y a sus hijos: la Civilización y Barbarie y los tilingos.
Sólo una cultura que comprenda la autenticas manifestaciones de su pueblo, será una cultura libre, que libere.
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