inicio de gira festivales discos +escenarios espacios entrevistas muestras y expos quescuchamos +info
 
Perros, perros y perros
Por Pedro Patzer
 

 

“El perro tiene un destino contradictorio: ser fiel compañero del hombre y embajador del diablo” – escribió el tucumano Rafael Jijena Sánchez. Quizás Jijena pensó en la superstición folklórica de su provincia que señala que en la noche del ingenio ronda un perro negro, de gran tamaño y con ojos de fuego: lo llaman “familiar” y se alimenta de peones; o tal vez se refería a que mientras el hombre considera al perro como su mejor amigo, la Biblia (El libro del Pueblo de Dios) le tiene vedada la entrada al Paraíso.

La más antigua representación de un perro es un bajorrelieve asirio que se remonta al 4000 A. C, en él se representa a un soldado que tiene sujeto de un collar a un colosal can. En Egipto fueron hallados perros momificados en las tumbas de sus dueños; los griegos siempre los adoptaron como cazadores y guardianes (en Creta, Dictina, la diosa de la caza, aparece retratada en el palacio junto a su perro) En Roma, el can se halla simbolizado en pinturas, murales y monedas, y encarnado en una de las aventuras más crueles del hombre: el circo romano. En nuestro continente encontramos a 'Nevado', el perro que compartiera vida y gloria con Simón Bolívar (hasta murió combatiendo a sus enemigos). Nuestro Juan Moreira está sepultado en Lobos, junto a su perro.

Los perros también son paisajes de la cultura popular, intérpretes fundamentales de los consejos de Vizcacha: "Jamás llegués a parar ande veas perros flacos" /“el hombre no debe creer, en lágrimas de mujer ni en la renguera del perro" Más allá del poema nacional, el perro es el animal que más refranes protagoniza: “perro que ladra no muerde”/“a perro que no conozcas, nunca le espantes las moscas”/“a perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos”.

Lucio V. Mansilla procuraba explicarse la razón filosófica de por qué se dice: “ese hombre es muy perro” y, nunca, cuando un perro es bravo o malo: “Ese perro es muy hombre”

Sin embargo, lo más interesante de los perros es su otro misterio: aquel que hace que sus ladridos sean para el insomne lo que el canto del gallo para el tempranero (los hombres “correctos” cuentan ovejas para dormir, los hombres que salen a buscar el secreto de la noche, cuentan perros para despertar al misterio y sacarlo de su cucha)

Entre el mendigo y el perro, existe un pacto secreto: ambos comparten los clandestinos mapas de las ciudades, los astros escondidos en las esquinas, se reparten el viejo ropaje del día, aquellos que los distraídos transeúntes pierden al pasar: el testamento de otoño del jubilado en la plaza, el lunfardo del árbol, los sarcasmos de las nubes sobre la estricta arquitectura, la travesura de la telaraña sobre los aburridos monumentos.

¿Qué sueñan los perros callejeros? Quizás que son mascotas de los errantes o los mejores amigos de la única especie que escribe poemas y canciones (aunque los perros que duermen a la intemperie son como poemas con sarna, tienen algo de coplas desesperadas) Porque hay perros que humanizan juzgados y catedrales, perros que custodian potreros donde los viejos fantasmas del barrio yerran goles, perros negros de terminales de ómnibus, perros azules de fábricas, perros verdes de cuarteles, perros rojos de burdeles de pueblo, perros amarillos de sociedades de fomento, perros grises de municipalidad, perros blancos de hospitales, perros que desentierran el primer hueso del mundo, perros que trafican rocío y sangre de ciudad.

Según la poeta Mercedes Otero, en el barrio porteño de San Cristobal se hallan diversas especies de perros: “Perros epitafios/ Perras soledades/ Perros silencios/ Perros que meten el perro con sobrada idoneidad/Perros fusiles que disparan a quemarropa y no los oxida ni el agua ni el tiempo ni nada/ perros ángeles que discuten la existencia de Dios/ perros solemnes insomnes inermes indemnes ecuánimes que se preguntan qué son/ perros equiláteros (y equidistantes que repudian a la geometría) /perros con caries y angustia existencial que buscan una cura a sus males y entonces se suben a un taxi y le hacen dar vueltas en círculo al chofer (pero jamás le hablan de política)”

¿Darán los perros callejeros sus patitas a los sicarios, beberán un poco del gasoil de los días perdidos, le chumbarán a los ladrones de ilusiones, a los que quieren domesticar la vida, a los que intentan ponerles nombres a ellos: que son perros de todos, pero ante todo, perros de nadie? ¿Quién podría confeccionar mejor un mapa de Buenos Aires que los perros? En ellos comienzan y acaban los muros de la urbanidad, los sures de los charcos, los nortes de las escaleras, ellos desprecian la comida para perros y los huesos de juguetes y los collares que sostienen hombres que se creen amos (ellos creen que sacan a pasear a sus perros, aunque son sus perros los que los sacan un rato de sus naufragios y sus oficinas, de sus comidas balanceadas, de sus relojes de días muertos) Perros que parecieran ladrarles a nuestros fantasmas, perros que en la noche traducen nuestras más profundas heridas (esas que todavía no sabemos bien cómo nombrar) Perros que aguardan a que el otro hueso de la vida aparezca, mientras los canes domesticados muerden con placer los huesos artificiales.


 
 
 
 
 

 

*Pedro estudió letras en la UBA. Guionista recibido en el Iser, dicta allí clases de guión de radio (también en Eter).
En La Folklórica, de Radio Nacional se desempeña como guionista (contenidos) desde 2003.
Tiene publicados dos libros de poema: "Artefactos de Mar" (2000) y "Efectos Secundarios" (Anaya, España)
Ganador de tres premios argentores por escritura en radio: por "Pequeños Pueblos...Grandes universos" (2006); "Biblioteca Popular" (2006) y "Salamancas y Caminos" (2010) . Su primera obra de teatro, "Epígrafes" fue seleccionada por el ciclo Teatro x la Identidad, de las Abuelas de Plaza de Mayo, y se estrenará el primer lunes de septiembre en el Centro Cultural de la Cooperación.