Preguntitas
por Pedro Patzer
“Un día yo pregunté: Abuelo, dónde está Dios/ Mi abuelo se puso triste, y nada me respondió” – confesó Atahualpa Yupanqui
Los hombres que nunca le hacen preguntas a la vida, jamás recibirán como respuesta a la vida misma.
¿Cuántas naves se han hundido en la pintura de Quinquela?
¿Quién escribirá el manual de la mariscada?
¿Cuántas tardes de azúcar y silencio han muerto en el ingenio tucumano?
¿A dónde van a parar los caminos perdidos de los niños que mueren descalzos?
¿Cuántas nostalgias de siglos acumulan los campanarios de la iglesia de Cachi?
¿Cuántos años de amor llevan la zamba y el río?
¿Que misteriosas modistas confeccionan los delantales de niebla y cerro, de los changuitos vallistas?
¿Será la puna la canción que Dios calla en el paisaje?
¿Cuántos cielitos murieron en el silencio definitivo del soldado? ¿Será el Estilo la mejor manera de cantar al silencio? ¿dentro de cuántos silencios nacerá la próxima copla?
¿Cuántas noches caben en el mediodía de un minero?
¿Qué cosas susurra el volcán cada vez que el baquiano insiste con el horizonte?
¿Tendrá la Pachamama, la edad de la chicha?
¿Cuántos bueyes hacen falta para empujar al sol de la selva misionera?
¿Si en los salitrales se expresa la sal de la tierra, será en el arrope donde el mundo ofrece su dulce manifiesto?
¿Cuántas veces, en Tafí del Valle, se ha confundido una nube con las barbas del viejo Yastay? ¿Cuántos esquiladores habitan en la memoria de la milonga?
¿Será el Pilcomayo el juguete predilecto de la luna montaraz?
¿Será cierto que en cada sudestada, el Río de la Plata alcanza la soledad oceánica?
¿En cada murmullo del Limay resurge un mapuche en el viento?
¿Se hallará escondida, en el impenetrable chaqueño, la partitura de agua y piedra que desde hace siglos canturrea el Bermejo?
¿Llora el sauce, todo lo que el ombú calla?
¿Cuántas tardes de tereré colecciona el verano litoraleño?
¿Cuántas anónimas vidalas se van para siempre en cada crepúsculo norteño?
¿Qué secreto del universo guardan el monte y el hachero?
¿Será cada martillazo del herrero, el latir del corazón del paraje?
¿Será el vino de Cafayate el paisaje volcánico del espíritu humano?
¿Tendrá la mirada de la tejedora el mismo linaje que el Antigal?
¿Cuántos altares paganos, reivindican a Dios en los caminos?
¿Cuántas limosnas de llanura, le ofrece Santa Fe al mendigo de horizontes?
¿Dentro de cuántas coplas alcanzaremos el carnaval eterno?
Los hombres que nunca le hacen preguntas a la vida, jamás recibirán como respuesta a la vida misma.
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