“La geometría quedando prisionera/ se volvió mariposa en las alturas” -escribió el poeta Ramón Ayala.
Si supiera la eternidad que existe un obrero de la canción, que amasa en canto el pan del Paraná y que a menudo al corazón le pone voz
San Ramón de los poetas, Ayala de las selvas: ¿qué receta de río oculto? ¿Qué guitarra de diez cielos? ¿Qué aurora de jangada, qué gualambao de los profetas?
La posadeña linda ya no se resiste, el mensú ya no se exilia del yerbatal, y en la patria del algodón, el cosechero recupera su corazón, cantándote en su canción
San Ramón de los poetas, Ayala de las selvas: ¿Qué acuarela de parajes, qué oración en zamba? ¿Qué pequeño amor no se hace grande, cuando el mensú lo canta?
En el fondo del Chaco Boreal tus versos desafían al confín, cachapacero de la humanidad que arrastras el carro del más allá
San Ramón de los poetas, Ayala de las selvas: ¿qué obraje de la ilusión, qué azul de mburucuyá, qué mejor retrato de pescador, que el color de tu alma de lapacho, que las aguas de tu infinito canto al Iguazú y al Uruguay?
|