Difícilmente alguien que escucha un disco en las actuales condiciones técnicas, tenga la capacidad imaginativa para situarse en el hábitat en el que nació y creció esta artista santiagueña.
Esto es, en un obraje con cedula de pueblo bajo el nombre de Granadero Gatica, vecino de Tintina y Campo Gallo, distante del mentado Monte Quemado, a unos 200 km de la ciudad de Santiago del Estero.
De niña participó de fiestas familiares llenas de música, donde la chacarera se mezclaba con sones chamameceros de artistas como Ernesto Montiel y Tarragó Ros entre otros, que influyeron en su espíritu musical y festivo.
A los 10 años, con su familia se muda a la capital de Santiago, edad en que tararear vidalas ya era lo visible de una vocación que con el tiempo se proyectó en chacareras, gatos y escondidos, acompañada de guitarras y bombo.
Esta Torrens es la misma Margarita presentada como Font en tantos escenarios, no solo de su provincia, sino representándola en todo el país donde con nativos formatos musicales necesitaban que se hablara de Santiago del Estero.
Su rostro, testimonio de la cruza de razas que genera bellezas morenas con ojos esmeralda, su voz dulce y arisca, mas cerca de las elocuencias que de las ostentaciones, las eses en su vocabulario y el acento típico de su tonada, justifican plenamente la denominación de esta entrega: Criolla.
Margarita se deshoja en canciones a las que no puede negarse, pues vienen por sus venas y como flores del aire se enredan en sus cuerdas para mostrarse nuevas.
Hugo Casas
Fuente: Epsa Music
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