A pesar de que el apellido Carabajal en cualquiera de sus aristas es sinónimo de folklore, algo siempre queda flotando en el aire a la hora de escuchar un nuevo disco de algún integrante de la familia.
Desde la tapa, la palabra Carabajales y el árbol genealógico de la familia confirma lo prolífico del clan.
Al pie están los nombres de este proyecto: Musha, Peteco, Cuti, Kali y Roberto, actualmente los mayores, además integrantes en distintas épocas de Los Carabajal (Kali y Musha aún lo son).
Y ahí nomás, la selección de canciones elegidas para presentar esta nueva juntada, una especie de Carabajalazo en envase chico, donde todo esta puesto en su justo lugar.
Porque pudieron haberse quedado en el apellido y continuar sólo con un repertorio clásico, pero eligieron el difícil camino de cantar, por caso, la “Huella de Ida y Vuelta”, de Molina y Yacomuzzi; “Oración del Remanso”, de Jorge Fandermole; “Si me voy antes que vos” de Jaime Roos o “La Bastonera” de Moreno y Lizarraga; y consiguieron ponerles su estilo sin alejarse del original.
Esa impronta inconfundible se estiliza en esta formación donde el quinteto se convierte en dúo o trío para interpretar las del repertorio Carabajal: “De Fiesta en Fiesta” de Carlos y Los Hermanos Ríos; “No se qué tiene la Chaya”, “Bailar y Vivir” y “Corazón Verdugo” de Peteco; “Cielo o Infierno” de Demi y “Cuando me Abandone el Alma”, de Cuti y Raúl Trullenque.
Una maravillosa, emotiva versión de “Romance de Ausencia (Algarrobal)” de Mota Luna y Ricardo Rojas abre el disco e invita a escuchar a estos cinco integrantes de la familia Carabajal, manantial de donde se nutre una buena parte del folklore de ayer y hoy.
P.D.S. |