No sabemos si el bandoneón encontró a Susana Ratcliff o fue al revés, el caso es que no importa como, pero a partir de ese momento de su adolescencia el instrumento marcó para siempre su vida.
SR: "Yo me encontré casualmente con el bandoneón del abuelo de una amiga, y de ahí en más nunca me despegué. Antes de eso, nunca sentí lo que es tener un sonido propio dentro de un instrumento y eso me marcó. Aunque desde la niñez yo tocaba guitarra y piano, cantábamos en familia, en la adolescencia tuve la necesidad de expresión, entonces comencé a estudiar con el maestro Gary Di Pietro y luego con Carlos Aguirre, gente que te despierta escuchar los arreglos y su música. Y ellos me impulsaron a seguir estudiando. Mi alma necesitaba encontrar un camino, así que yo diría que lo que me salvó la vida en un sentido personal ha sido la música.”
De su niñez en Entre Ríos, hay mucha música y recuerdos. Su madre era quien traía a Violeta Parra a las tardes donde se reunía la familia a cantar, y en el aire tambiénsonaban Isaco Abitbol, Tránsito Cocomarola y Tarragó. Luego en su adolescencia, Susana amplió el espectro musical metiéndose en el movimiento artístico que acontecía en Paraná, en los albores de la democracia.
SR: “Estaba terminando la dictadura y yo me empecé a juntar con gente que estaba en la movida cultural. Para mi fue una gran suerte porque empecé a trabajar con ellos en lo que era la venta de abonos, o la promoción, y eso dio la posibilidad de conocer al Cuchi Leguizamón, Dino Saluzzi, Lito Vitale, Liliana Herrero, Remo Pignoni, músicos a los que mucha gente se los ha perdido en Buenos Aires y a mi eso me ha impactado mucho, me enriqueció.”
Luego de una extensa carrera como integrante de la orquesta de tango Papirusas (apadrinada por Osvaldo Pugliese), o La Bidú, como acompañante de Jorge Marziali, Virginia Lago, Chany Suárez, Horacio Molina, Juan Pablo Greco, Coco Romero, Suna Rocha, Ulises Butrón, Chavela Vargas, Carlos Núñez y Juan Carlos Cáceres, entre otros, Susana lanzó su primer trabajo discográfico, “Veré de Verte”, un disco ecléctico en el que se conjugan ritmos del litoral, el tango, la milonga, el candombe y el folklore. Los arreglos son de Susana, y fue grabado junto a músicos como Pocho Porteño, Ángel Bonura, Osvaldo Burucuá y Cacho Ferreyra, y tiene algunas composiciones propias, junto a otros autores reconocidos como Chacho Müller, Alfredo Zitarrosa , Violeta Parra y Homero Manzi
Veré de Verte será presentado el próximo sábado 26 de febrero en El Empujón del Diablo (Carranza 1969, Palermo) a las 21.30, con Jorge Marziali y Laura Peralta como Invitados. El 18 de marzo, la cita será en La Paila. Luego de las presentaciones en Buenos Aires, “Veré de Verte” viajará hacia ciudades del interior del país, como Córdoba o el litoral.
El disco es muy variado, considerando quevenís del tango, es una sorpresa encontrar canciones de Zitarrosa, o Chacho Muller.
SR: “Si la verdad es que el disco está muy pensado y sentido, hay una elaboración del repertorio, primero tratar de poner temas míos, que yo quiero mucho y que también son muy diferentes por haber vivido en el litoral; está pensado como una síntesis de esta etapa de mi vida musical, o sea poder volcar la parte tanguera que ya venia de base, reconectarme con Entre Ríos, con Zitarrosa, con Chacho Müller, a quien escuchaba de niña, el Zurdo Martínez,que justamente me ayudóelaborar la milonga entrerriana. Tomé la decisión de escaparme un poco del tango porque me daba cuenta de que estaba muy metida en eso. Trabajar con otros músicos, por ejemplo Jorge Marziali que es un cantautor que pone mucho énfasis en las letras, me enriqueció, lo mismo que con Liliana Felipe – con quien grabé en México- o Celeste Carballo a quien acompañé cuando presnetó un disco de tango desde el rock, y eso me liberó un poco. Era la idea un poco hacer algo ecléctico y no encasillarlo en un solo ritmo.”
Susana Ratcliff es una de las pocas mujeres que interpreta el bandoneón a la vez que canta. La aclaración es válida teniendo en cuenta que Rubén Juárez fue el más visible en su estilo. Quizá, el ser mujer le vale a Susana un doble triunfo: el tocar un instrumento casi exclusivo de los varones dentro de un género como el tango y ¡encima cantar!.
SR: "El tango era un ambiente muy machista, realmente sentía la presión y por supuesto cuando quise empezar a cantar, los tangueros empezaron a decirme que estaba Rubén Juárez, que me tenía que dedicar al bandoneón, seguir estudiando pero cantar no. Luego, criticaban el movimiento que tenemos los más jóvenes al movernos cuando tocamos, distinto a la de la década del cuarenta, en que los instrumentistas estaba rígidos y el que se movía era el instrumento. Hay pocas mujeres que ejecuten el bandoneón, aunque ahora se ven algunas más. Cuando yo empecé en el año 89 con la orquesta Papirusa, estaban Eleonora Ferreyra y Eva Méndez, y desde siempre, escuchaba a Paquita Bernardo, que fue pionera a principios de siglo.”
¿Y el canto acompañó ese proceso?
SR: “Fue después, primero me costó un tiempo meterme en el mundo tanguero y por supuesto, cuando yo me metí, lo hice como cuando uno tiene 17 o 18 años, sin prejuicios. Llegué a la casa del tango de La Plata y les resultó extraño que una mujer esté ahí, así que me mandaron a consultar con el profesor, un excelente músico que en seguida me abrió las puertas. Luego cuando uno se mete en el tango, éste empieza a resultar un poco pesado, al principio yo sentía que me miraba Laurent, Troilo. Porque primero vas con todo el desparpajo a tocar el bandoneón, un instrumento que han tocado otros (varones) y luego te das cuenta que se empiezan a juntar los prejuicios, y presiones. Pero al final se superaron. Cantar y tocar al mismo tiempo tiene su complejidad, esta cosa de abrir y cerrar que está en el aire del fuelle, en que lo ejecutas sin verlo, no como la guitarra que ves tus manos. En el bandoneón, la energía pasa desde uno mismo directo al sonido del instrumento, entonces eso es muy especial."
PDS
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