Afuera, la ciudad se mueve revoltosa. Todavía la hora pico es sólo una sigilosa amenaza, pero igual se siente el espasmódico movimiento de la urbe.
Adentro, la luz es más intensa. Teresa, anfitriona y Ana a su lado se funden con claridad en gestos y palabras. Todo, como en sus destinos, es encuentro: de ideas, de pensamientos, de colores.
Una al mencionar “m´ijo”, la otra en el tuteo, tanto en el habla como en sus obras vuelven constantemente a sus orillas-raíces. Como un caudal en permanente movimiento se reconocen en los andares del río y en las canciones. Comparten amistad y camino. Mientras, se preparan para “Cosido a mano y a medida”, el espectáculo pronto a estrenar y confeccionado por ellas puntada a puntada, artesanalmente.
Ellas sentadas a la par en un sillón.
La charla fluye desde el vamos.
Teresa avanza en los relatos y Ana devuelve con gestos y miradas.
¿Cómo comienza esta historia?
TP: -Bueno yo la conocí primero. Escuché a Liliana (Herrero) interpretar una canción suya y al instante me sentí identificada con su lenguaje. Esa libertad me llamó mucho la atención. Luego vino Ana a Buenos Aires, y fuimos con Liliana a su recital. Claro, al verla cantar en vivo me encantó. Ahí nomás me empecé a familiarizar con sus discos, me fui conectando intensamente con su idioma. De golpe la invité a cantar conmigo, le grabé una canción y fui a la presentación de su disco en Montevideo. Comenzó entonces, a dar vuelta la idea de hacer algo juntas, de unir este puente generacional, porque puede ser mi hija (NR: dice, mirándola a la cara)
AP: (se abalanza sobre Teresa)
-Mamá!
(ambas ríen)
TP: -Sentí que podíamos dialogar desde un lugar artístico. Hacía mucho tiempo que esperaba escuchar una autora y compositora, que es lo que principalmente soy, que siguiera esta ancha y huella, abierta por muchos y muchas, donde hay una búsqueda estética, sonora, que no pasa por lo inmediato o lo pasatista. Ansiaba encontrar una mujer que viniera de ese lugar original, sincero, con una nueva propuesta.
¡Que traje!
AP: -Es una exagerada Teresa (ríe).Yo te agradezco, y es un honor, todo lo que decís pero imaginate la responsabilidad (Ana grita, y ambas vuelven a reír)
TP: -Todos debemos reconocer que los jóvenes son un emergente necesario. Yo estoy aprendiendo de ellos.
Sentís que es importante abrirles el paso.
TP: -Ellos se abren paso solos.
Pero es importante que sus referentes los tengan en cuenta.
AP: -Por supuesto, es un gesto de generosidad enorme. En mi caso fue así, cuando Liliana Herrero grabó “Tierra adentro” se la pasé en un cassette de cinta, porque fue antes de la producción del disco. o estaba componiendo canciones, tenía varias terminadas como “Tierra adentro” -que la hice cuando me avisaron que mi abuela estaba mal, y es de esas canciones que son una lucha infructuosa para querer ganarle tiempo-. La escuchó y me llamó para avisarme que la había grabado. Después, cuando yo terminé el disco no tenía nada, ni una gacetilla y ella escribió un prólogo precioso. Eso me abrió muchísimas puertas. También valoro lo que está haciendo Teresa ahora conmigo. Siempre lo hizo, permanentemente se rodeó de artistas y les dio un espacio.
TP: -Está buenísimo juntarse, amucharse y ensanchar el camino. Lo que sucede con ellos, es que han generado un movimiento natural que te puedo asegurar, no va a haber quien lo detenga. No lo paran con nada, aún dejándolo fuera de los grandes medios. Con los procesos autogestivos, todos aquellos que eran ninguneados por las transnacionales, hoy tienen sus disquito. No se pueden tapar, están, existen. Es una resistencia cultural. Se inventan los espacios y rompen lo que tienen que romper para salir a la luz. Yo voy a buscar ahí lo que ellos generan, me enriquezco con eso.
Uno puede advertir que hay puntos en común en sus obras, como por ejemplo el río
TP: -Eso fue lo primero que observé en ella.
AP: -Si, pero son ríos distintos. Cuando estuve en el Paraná, sentí que ese río es imparable. Me generó muchas sensaciones. En cambió el Uruguay si bien crece, es más tranquilo.
TP: -Cuando yo era niña, aprendí a mirarlo. Porque hay que saberlo mirar, si vos te quedás quieto y mirás lo ves pasar. Eso me lo enseñó un pescador viejo, quien también me dijo que delante del río no se miente. Esa veneración al paisaje es sagrada.
¿Cuál es el rol mujer en la música?
TP: -Estamos atravesados por el canto de las mujeres. La canción latinoamericana es femenina. Desde la cuna nuestras formas culturales la dan las mujeres. Ellas son las que cantan, y eso lo heredan los hijos. Lo que pasa es que después el rol de la mujer para trabajar de esto se contrapone, al mismo tiempo, con la función que tenemos en estas sociedades “tremendamente” machistas. La frase que me ha marcado, era de mi madre, y eso que amaba lo que yo hacía. Cuando pasaba algo con mis hijos, decía: “Y la madre... Cantando” (risas). Me aplaudía, me hacías las túnicas, pero no terminaba de aceptar que éste sea mi destino de cantora. Era el chiste de las familias.
AP: -Bueno, hace poco estuve en Salta, en las peñas, y quedé impactada. Todos hombres cantándole a sus mujeres, con mucho amor, pero las mujeres no estaban. Y yo me preguntaba: ¿Dónde están las mujeres?
Ya saben como se va llamar la nota...
TP Y AP: -¿Cómo?
Y ellas… cantando
TP: (entre risas) -Te dimos el título.
¿El nombre del espectáculo “Cosido a mano y a medida” refiere a lo artesanal y casero?
TP y AP: -Sí, a lo artesanal y casero. Totalmente
TP: -Es un como entretejido muy natural hecho por las dos. Recreamos lo que hacemos cada una e inventamos algo nuevo. Hemos creado canciones que nos gustan y que son totalmente distintas a nuestras producciones individuales.
Hay como una tercera voz
AP: -Exactamente. Ese es el espíritu de las nuevas canciones. Tienen un poco de cada una, y que en definitiva no son ni de una y ni de otra. Y en realidad somos las dos.
TP: -Hay un río de canciones, que es el mismo y tiene dos orillas, una es la del Uruguay y la otra la del Paraná, tienen una sonoridad pariente, entran en un juego maravilloso y en ese devenir desembocan en una cosa preciosa que es la libertad. La libertad expresiva que es una canción. No hay nada más libre que una canción.
¿Y en el espectáculo eso está?
AP: -Sí, y esa canción existe. A nosotros nos encanta, disfrutamos todo. En los ensayos se me eriza la piel grabar con Teresa. Para mi esto ya es el éxito.
TP: -Yo le agradezco, pero siempre necesitamos integrarnos.
Me voy yendo y ellas continúan con los interminables asuntos de prensa, que toman como a todas las cosas, con serenidad y calma.
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