Emiliano Zerbini grabó en su último disco "Luz de Andar", una chaya de la Tona Páez, una vidalera oriunda de su provincia que con su canto ancestral decora un disco que de por si, es una pata de la esencia de la carrera del riojano: el canto con sentido, comprometido. "Digo que La Tona es una bagualera latinoamericana porque se merece estar en ese lugar. No es solamente una cantora de Chilecito, está en el lugar de argentina y latinoamericana. El canto con caja es característico de muchos lugares del continente, y la mujer cantora testimonio de Latinoamérica."
El músico nacido en Chilecito y residente en Córdoba lleva La Rioja en la sangre y esa característica de los cantores de su generación: sumar a las composiciones lo social y el canto de raíz. En su tercer disco -producido artísticamente por Roberto Cantos del Dúo Coplanacu-, incluyó composiciones suyas y clásicos del folklore, algunos más que en sus anteriores trabajos (el excelente debut "Ofrenda" y "Canción Pueblera"), en los que primaban canciones propias.
Como ejemplo de ese compromiso social, Zerbini canta "No se Toca", un tema dedicado a la lucha por la explotación minera en el Famatina y otros lugares del norte (`no me hables de progreso, de riqueza y claridad, tu discurso no se acuerda del dolor de Andalgalá´). El cineasta Pino Solanas la utilizó en su última campaña política, y la marca solidaria Manos Argentinas la utiliza como leimotiv de su página web. “También incluimos "Rioja Madre", dedicada a mi tierra; "Luz de Aurora" zamba que cuenta una historia de amor, "En el Nombre del Padre" que es la historia del Padre Pocho, un cura de Chamical que se enamoró y se fue con una mujer”, cuenta el músico.
El sábado 31 de octubre, Zerbini tocará estas canciones y las de sus discos anteriores en el local La Trastienda, del barrio de San Telmo en Buenos Aires. El encuentro tendrá formato de peña y para esa noche, el riojano promete compartir horas de folklore con muchos invitados y un adelanto de la fiesta que todos los febreros festeja en su ciudad natal: la Chaya de los Zerbini
Te mostrás como un artista de los que se consideran "artesanal", vas despacio y a paso firme sin transar demasiado. ¿Cómo se logra trabajar naturalmente de esa manera?
“No se cómo sería si saliéramos de esta cosa artesanal, pero estamos acostumbrados a estar encima, si las cosas salen mejor o peor, sabemos por qué. Si nos salió un disco con un sonido diferente a lo pensado para bien o para mal, es culpa nuestra. Se que el folklore siempre va a ser nostalgioso, el folklorista nato siempre mira para atrás nosotros miramos para adelante y salimos a defender con uñas y dientes nuestro trabajo y convicciones.”
La peña de La Trastienda será la cumbre de un año movido para el músico. No sólo por el trabajo que implicó Luz de Andar sino por la aventura que emprendió girando por Europa durante casi dos meses. La idea surgió de parte del CIOFF (Consejo Internacional de las Organizaciones de Festivales de Folklore y de Artes Tradicionales), una entidad dedicada a difundir las culturas tradicionales y populares, que apoya la UNESCO en defensa de la paz mundial. Junto al ballet Sentires de la ciudad cordobesa de Oncativo, realizaron más de 40 shows por pueblos y ciudades de Europa.
"A mi no me convencía mucho la idea de un ballet, pero esto se presentó más que nada como una performance, un show integral. Había como una conexión más cercana, un lenguaje entre lo cantado y lo bailado, había más espacio para la música, era un poco contemporáneo, porque los ballet que se van a presentar a Europa llevan cosas más tradicionales. Lo nuestro no fue ni acartonado ni una súper producción.”
Un buena experiencia a la vez enriquecedora...
“Los festivales son muy organizados y gratuitos para toda la gente. La característica es que el festival no es citadino, o sea que no se hace en ciudades reconocidas sino en pueblos aledaños. Se hacen dos shows en grandes ciudades y luego los periféricos. Así que más allá de Roma o Lisboa, recorrimos los pueblos donde conocimos la otra Europa, la que vive de cultivar, la que va a la plaza del pueblo a ver un espectáculo de diversidad musical. Lo bueno fue que los festivales eran muy organizados, con los horarios de los artistas, los traslados, ahí vimos la diferencia. Estuvimos en Lisboa, en Roma, en Mascherata, en Coimbra, en Cerdeña, en Gorizia, recorriendo casi dos meses.”
En tus canciones a veces marcás un compromiso social muy fuerte y otras compones al amor desde un lugar más naif. ¿Cuáles son las cosas que te llevan a escribir sobre esos temas?
“Es componerle a las cosas que te pasan. Yo no trabajo bajo una estética sino más bien bajo un concepto. Ahora se estila tener una estética musical y artística, pero ese no es mi estilo. Si estás más cerca del paisaje, le cantas al paisaje y si estas más cerca de una problemática social le cantás a eso. La canción es siempre testimonial, desde el principio hasta ahora no se mueve de ahí. Yo canto mucha música santiagueña pero no me parece mal, y está bueno también, emparentarse con lo latinoamericano. Y por ahí te sale una canción que suena mucho más a trova que a una zamba. El tema de la gira en Europa de repente me abre la cabeza y me atrevo a contar un paisaje o una historia que trasciende mi propio paisaje.”
Luz de Andar es el primer disco de Emiliano en el que interpreta en buena parte, canciones de otros autores. Algo que en los trabajos anteriores sucedía en menor medida. ¿La presencia de Roberto Cantos tuvo que ver con la elección del repertorio?
“El disco tiene quince canciones, la mitad del repertorio es mío y la otra mitad es tradicional (“La Flor del Jazmín” del Chango Rodríguez, “Flor de Cenizas”, de Cuti Carabajal y Pablo Raúl Trullenque; “Chacarera del Sufrido” de los Hermanos Ábalos y “Zamba de Usted” de Félix Luna y Ariel Ramírez), que en realidad es el mismo repertorio que venimos haciendo hace mucho tiempo y que nunca lo habíamos grabado. Nos acercamos por Roberto a la parte tradicional. Este es un disco diverso pero simple, la banda tocando, no hay grandes búsquedas más bien es un disco que se puede tocar en vivo. Para mi es muy honesto, muy sincero. Lo grabamos con el concepto de menos es más y nadie mejor que Roberto para trabajar sobre ese concepto de poca instrumentación.”
Hay un proyecto en danza que seguramente Emiliano llevará a cabo en alguna de las próximas tocadas (luego del 31 en La Trastienda, se vienen actuaciones en Córdoba y Chilecito y un regreso a Buenos Aires a fines de noviembre) y es una juntada acústica y tradicional que tiene en las bases a tres músicos riojanos: Ramiro González y Pablo Vázquez de dúo Palo Santo y el mismo Zerbini. “La idea surgió de una actuación que hicimos en Buenos Aires donde nos juntamos los tres y nos gustó la onda. Básicamente sería hacer canciones de autores riojanos y nuestras. Nosotros disfrutamos mucho de tocar juntos por ejemplo, en la chaya. Creo que eso es rescatar la esencia, no nos cuesta esfuerzo ni tampoco es una obligación legal ni económica. Puede durar un día o veinte años. En ese aspecto seguimos siendo libres”.
Sería una forma de encarar un nuevo desafío…
“A pesar de que el folklore es muy severo comercialmente, buscamos un horizonte nuevo porque creemos que siempre hay una persona más que nos puede escuchar.”
P.D.S.
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