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Daniel Argañaraz, riojano.
Pertenencia a la tierra natal, aún pisando el asfalto porteño
24.07.10
 

Daniel Argañaraz es un riojano en la gran ciudad. Pero con el corazón bien puesto en su Chepes natal, desde donde llegó con su familia a los siete años, para instalarse y crecer en La Matanza, en el conurbano bonaerense. Así y con todo, el músico ya va por su tercer disco, uno más en donde rinde homenaje a su tierra riojana, y a su pueblo.

Su último disco se llama "El Grito en el Cielo", con aroma a La Rioja desde el primero hasta el último tema, con composiciones propias y otras en comunión con el productor, Hugo Casas, quien también ha trabajado en los dos discos anteriores. "El Grito en el Cielo" tiene chayas, carnavales, huaynos y chacareras, y la participación de León Gieco, La Bruja Salguero, Ramón Navarro y Popi Spatocco. Fernando Montivero, director del ballet Nehuén, aporta el sonido de su zapateo en la chacarera "Negrito de la Matanza".

El disco será presentado oficialmente el 15 de septiembre en el ciclo MAC del Centro Cultual Borges, y prepara un ND Ateneo y el Teatro Vicente Barrios de San Justo para los días siguientes.

"Este es el tercer disco de mi carrera. Hubo una primera producción independiente que se llamaba "Folklore Urbano". Hacíamos folkrock pero sentíamos la necesidad de hacer folklore y en el 2006, después de haber ganado el pre Cosquín, hicimos "Honores"; en el 2008 "Surconciente" y ahora sale este nuevo disco, que fue grabado a fines del año pasado."

Este es el tercero producido por Hugo Casas...

DA: "Con Hugo trabajamos como coautores de 12 canciones. Lo nuestro va más allá de lo musical, cuando estamos en la sala de grabación nos peleamos mucho, porque hay ciertas cosas que él me dice que van por un lado y yo digo por otro. En el disco anterior, trabajamos una canción de Paz Martínez y él me decía "dejá de cantar, interpretá, actuá la canción, el tipo que te escucha tiene que imaginarte actuando...que estás mal porque la mina se fue", y yo, que no entendía en ese momento, luego me di cuenta que tenía razón. Tiempo después me dijo que alguien le comentó que cuando nace el intérprete, muere el cantante. Y es así nomás, sino Leonardo Favio no hubiera vendido lo que vendió, ni tampoco Sandro. Son tipos que cantaban y las minas iban cayendo como dominó. Bueno eso es lo que Hugo logra conmigo en la sala de grabación, el hecho de poder interpretar las canciones."

¿Cómo fue el encuentro con León Gieco, La Bruja Salguero y Ramón Navarro en el estudio?

DA: "León participa en "De Chepes al Sur", es el himno de mi pueblo. Lo llamamos a León por medio de Hugo, y aceptó venir a cantar. Cuando llega al estudio, me dice: "yo estuve en Chepes, seis días, con Santaolalla, conozco la plaza, paramos frente a ella y de ahí nos manejábamos a Talampaya, a la mujer de Santaolalla hoy la llamamos "la chepes" y el tipo que me vendía los discos allá se llamaba Argañaraz."

Una conexión interesante...

DA: "Yo le dije que la primer canción que aprendí a cantar fue "Sólo le Pido a Dios" y siempre soñé con este momento. Y me dice: "la primer canción que aprendí fue "Puentecito de mi Río", de Antonio Tormo, nos íbamos con mi hermano y lo escuchábamos en el almacén del pueblo, y mi sueño siempre fue cantar con él. Un día lo encontré y le dije: don Antonio, usted es mi ídolo. Y Tormo me dijo: que bueno, estoy sin trabajo. Allí fue cuando hicieron juntos el disco y la gira nacional y cerraron un círculo." Yo le dije que sentía la misma impresión, que yo cerraría un círculo con él y me dice "después de ahí ¿sabés que vino? lo mejor."

Con Navarro y La Bruja tuviste a dos coterráneos puros, cada uno en su generación...

DA: "Con la Bruja Salguero hacemos una chaya, "El Medio Enharinao" compuesta por Hugo y por mí, a pedido de él. Para mi las chayas son como canciones de niños, y nos parecía muy bueno invitar a una cantante como la Bruja tan rica, que cuando la escuchás no pasa desapercibida. Hicimos con don ramón Navarro "El Grito en el Cielo", donde él habla del poder de la palabra; y Popi Spatocco produjo dos canciones, "Vaya por mi" y "Casa Paterna". Otra sorpresa: cayó con cinco cuerdas (violín, viola, violoncello, contrabajo y guitarra), abrieron las partituras y dijeron `primera´ y ¿viste cuando parece que se te va a salir el corazón?, yo decía, como puede ser que estos tipos trabajen así. Amo a esas personas. Si vos no laburás con amor, esto no fluye, por eso toda la gente que trabaja conmigo, lo hace de esa manera."

En cuanto a composición, es interesante que le cantes a La Rioja como si vivieras allá, y considerando tu venida a Buenos Aires de pequeño, tenés una mirada constante de la provincia, pero que no es nostalgiosa precisamente.

DA: "Por ahí somos más fanáticos la gente que nos vamos de nuestra tierra natal. En mi caso hay un laburo interno que ya lo superé, ya que cuando era chico era una cuestión de no pertenencia, iba al colegio y me decían "el riojano" y cuando iba a chepes me decían "el porteño" y comencé a crecer en un estado de no-pertenencia, hasta que la música me salva un poco de eso, al elegir cantar las cosas de mi tierra. Tengo el acento porteño, pero voy a Chepes siempre, me empapo de lo que allí sucede, trato de generar cosas, que se promocione el lugar porque es mi aldea, al igual que La Matanza, que me ha dado un estudio, un trabajo, mi carrera."

En cuanto a Chepes, ¿qué movidas se están generando ahora a partir de vos?

DA: "Hay muchos changos nuevos que están haciendo música, y se está recuperando la chaya llanista. Hay una gran diferencia entre el riojano el norte y el del sur, aunque la gente tiene más conocimiento de lo que pasa por la influencia de la capital, pero eso sucede con cualquier provincia. Me parece que está bueno que nosotros los riojanos tengamos, como los santiagueños, por ejemplo, un ritmo musical, que no sea bailable."

¿Cómo es eso?

DA: "La chaya que se conoce más es la bailable y saltada; todas las demás no son bailables, como la vidala chayera y la chaya del sur. Se está recuperando ahora con artistas como Laura Albarracín, Aca Seca ("Domingo ´e Chaya). Está pegando el ritmo, y nosotros los llanistos queremos pertenecer al movimiento. Por eso yo trabajo para que esto se divulgue. Este año hicimos una chaya en Chepes y convocamos más de 5000 personas en la calle. Trabajamos durante un mes para que esto suceda y fue declarada para los medios riojanos una de las mejores. Tenías que ver al pueblo bailar, en la data genética del llanista estaba la chaya, y no la practicaban desde hacía mucho tiempo."

Quien haya visto sobre el escenario a Daniel Argañaraz ha confirmado que tiene una postura de rockero, marcada por ese histrionismo con el que transmite su música. Eso tiene repuesta, en los comienzos de su vida artística:

DA: "Comenzamos a hacer folklore por una cuestión de necesidad, teníamos una banda de rock que se llamaba "La Arteria" con Osky y con Pepe de La Bersuit y el rock era el detonante para irbuscar una zamba y transformarla en reggae y trasformar ritmos americanos."

Tu conexión con la gente desde arriba del escenario tiene que ver con tu pasado rockero?

DA: "El rock a mi me ayudó mucho con la actitud, yo pienso que ahora los artistas que hacemos música popular tenemos que aprovechar todo lo que tengamos a mano, utilizarlo en beneficio de la música folklórica. Me encanta Jorge Rojas, por ejemplo, porque tiene un show que atrae a multitudes y al ser así, los pibes más chicos lo pueden escuchar y saber que se puede cantar y bailar. Como el Chaqueño, son artistas populares que se juegan a hacer cosas grandes. Creo que el tiempo de la guitarreada y el tipo mal ensayado se tiene que terminar. Por eso nosotros ensayamos cuatro veces por semana. No hay que guardarse nada, poner todo arriba del escenario. Hay tres públicos, el que te conoce, los amigos que te dicen que está todo bien hagas lo que hagas, y el otro al que no gustás. Y está ese público que no te conoce y hay que convencer y seducir".

¿La idea de tocar en peñas te atrae?

DA: "Si me gusta tocar en peñas, pero no me gusta el manoseo. Los peñeros se creen más artistas que los tipos que van a tocar entonces conmigo no cuentan. Nosotros somos un grupo de autogestión, organizamos espectáculos, vas a una peña y te dicen tenés que pagar el sonido, tenes que tocar sólo dos temas, y terminas cobrando muy poco dinero y sin posibilidades a veces de pagarles a los músicos. En Cosquín también yo armo sonido en la intersección de Catamarca y San Martín, hago mi sonido y hago tocar a todos, allí tampoco voy mucho a las peñas. No se lo hagamos tan fácil a quienes lucran con nuestro trabajo, tenemos equipos muy caros, el hecho de hacer una canción lleva tiempo, y no es justo que nos traten así."

PDS

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