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Entrevista a Enrique Llopis: Presenta en teatro un homenaje a Rafael Alberti y una biografía sobre Hamlet Lima Quintana

19.05.10
 

A Enrique Llopis se le ilumina la mirada cuando recuerda momentos junto a Hamlet Lima Quintana. Es que, además de haber sido su amigo, el poeta le marcó algunas pautas para el devenir que se aproximaba en la vida del joven rosarino que por esos tiempos transitaba los comienzos de su carrera artística. "Hamlet decía que me tenía que acostumbrar a que la obra trasciende el éxito inmediato: el éxito es pasajero, lo que sobrevive es la obra, repetía."

El artista acaba de editar una biografía de Lima Quintana -"Crónica de un Semejante"-, basada en la obra y comentarios que pintan al poeta al pensador, y al hombre cotidiano. Como pocos artistas, Enrique Llopis se codeó con los poetas durante toda su carrera y supo aprovechar aquel consejo de su amigo. Mientras presenta el libro, y prepara dos más - uno sobre Armando Tejada Gómez y otro sobre el paraguayo Elvio Romero-, por estos días renueva un homenaje a Rafael Alberti, con el espectáculo "El viento que viene y va", que culminó un ciclo en el Centro Cultural Caras y Caretas y continúa en el teatro IFT, con entrada gratuita, el 26 de mayo a las 20.30 horas. Luego lo presentará en otras localidades del país (a fines de mayo en Santiago del Estero y en Córdoba, y en junio en la Plata y Quilmes, Buenos Aires)

¿Cómo fue el encuentro con la obra de Rafael Alberti?

ELl: "Mucho antes de conocer su obra, conocía su vida, sobre todo porque tenía información de su participación en la Guerra Civil Española, y esas cosas, para la inquietud de un adolescente impactaba. Más tarde musicalicé "Baladas y Canciones del Paraná", el libro en el que se basa la obra de teatro. El libro lo encontré en una casa de estudiantes que yo compartía en Rosario y en esa biblioteca había obras de Lorca, de Alberti, de Machado, de los grandes poetas, algunos musicalizadas por músicos de toda América. Sin ninguna pretensión en ese momento, sólo por placer, me puse a musicalizar ese libro simplemente para compartir entre amigos."

Luego la vida lo llevó a España, en la década del setenta, donde conoció al poeta gracias a un amigo en común y de ahí en más, la historia fue otra: "En los ochenta desempolvé aquellas canciones, y grabamos una con Teresa Parodi y se la mandé en un cassette a Alberti, a través de un amigo que fue el nexo entre él y yo. En el año ´91 se le hizo un homenaje en el teatro Cervantes y surgió la posibilidad generosa de parte de él de grabar su voz en el disco. Grabamos en España, y él participó del espectáculo que hicimos en el año ´95. Luego vino a presentarlo a Buenos Aires y a Rosario. A partir de ahí quedó una relación entre nosotros."

¿Cómo se traslada el libro a la obra sobre escenario?

ELl: "Es un desafío porque una cosa es cuando hacíamos el espectáculo con él y otra cosa es que no esté. En el año 2000 viajé a España invitado por la Fundación Alberti y ahí canté informalmente las canciones, y surgió la posibilidad de que esto había que volver a grabarlo. Cuando se acercó el centenario del nacimiento, lo hicimos con el acompañamiento de la Orquesta Filarmónica de Praga y se montó el espectáculo con el gran director de teatro argentino Nestor Zapata. En el teatro, se utiliza la grabación de la orquesta. La obra de Alberti es muy completa. Ha pasado por distintas etapas donde elaboró distintas corrientes, desde el paisajismo hasta el surrealismo. En "Baladas y Canciones del Paraná" entremezcla el exilio, la nostalgia que siente de su España natal con el deslumbramiento por este paisaje."

Volviendo al comienzo de la historia. El recuerdo de tu amistad con Hamlet Lima Quintana mereció un retrato muy completo sobre su obra y su vida...

ELl: "Fueron muchos años de convivencia, de vida compartida. Con los demás, como Armando o Elvio también pero en menor escala. Alberti tenía 89 años cuando lo conocí, tenía con él una relación de maestro - alumno, no de amistad. Con Hamlet era distinto. Yo lo trataba de usted, porque cuando comienzo a tratar de usted a una persona luego no hay marcha atrás. Pero era tan especial que al minuto de conocerlo te parecía que lo conocías de hacía años, y en seguida lo tuteabas."

¿Cómo influyó en tu carrera su enseñanza?

ELl: "Con 19 años a cuestas, con sueños y propuestas discográficas de distintos lugares, con esa posibilidad de poder cantar en las peñas y un presente pujante con el ego de un adolescente, yo aprendí de él. Ocurría que, a diferencia de este tiempo en aquel momento no había, como se vive ahora, una urgencia desmedida por el éxito inmediato. Con Hamlet aprendí la importancia de la obra. Me acuerdo que la primer canción que hicimos juntos la cantaron Los Trovadores, `eso es bárbaro -me decía-, pero ya vas a ver lo que se siente el día que vengas borracho de alguna farra y te pase un tipo al lado en bicicleta cantando una canción tuya. Si tenés éxito, bienvenido sea, pero si ese éxito viene de la mano de tu obra, mejor´. Cuando me hablaba de obra y de vida, para mi eso era como un todo. Yo en esa época no lo descifraba, porque cuando tenés 20 años y viene un tipo y te ofrece éxito, vos pensás que el mundo es tuyo. Yo siempre agradezco sus consejos porque son el eje de mi carrera, que si vos la analizas de punta a punta, del primer disco hasta el último, ves un hilo conductor y eso no es casualidad."

En uno de los primeros párrafos del libro decís que resultó difícil no incluir anécdotas en común, que lo hubiesen pintado más fácilmente a Lima Quintana. ¿Qué parte tomaste de esas vivencias para pintar el retrato del poeta?

ELl: "Yo estoy convencido de que el libro de Hamlet fue el más difícil, porque fue una vida compartida, entonces hay mucho anecdotario en común. En los otros hay una forma de separarse del anecdotario, en éste he intentado hacer un equilibrio, pero es más trabajoso. Ahora tengo empezados otros libros, uno de Elvio Romero, y otro de Armando Tejada Gómez. Personalidades distintas, mientras Armando era la vehemencia, Hamlet era la reflexión."

Has puesto tu voz a poetas de aquí y del exterior, pasando por ritmos muy distintos en cuanto a lo musical. ¿Dónde te sentís más cómodo?

ELl: "Yo me siento folklorista, yo vivo en folklore todo el tiempo. Mi forma de vida, mi visión de las cosas, mis lecturas, encuentro muchas respuestas espirituales en todo lo que tenga que ver con esta búsqueda permanente de lo ancestral."

¿El haber vivido en el exterior influye?.

ELl: "Se apuntala más, en España tengo todavía entre todos mis libros toda mi bibliografía, tengo toda la obra de Ricardo Rojas, por ejemplo, cosas que para mi son sagradas, y a las que siempre recurro."

¿Cómo ves el panorama en el folklore actual?

ELl: "Veo cosas muy buenas, y otras que no van. El otro día miraba en un programa de televisión que en la Quebrada de Humahuaca estaban bailando una coreografía de Michael Jackson, y la verdad eso me parece un poco deprimente. Me parecía una muestra más de este sometimiento en que estamos metidos y que la sociedad no hace más que discutir, porque no es sólo discutir el hecho político.

En cuanto a las cosas que tienen que ver con los símbolos patrios, hay un rechazo porque eso es sinónimo de un nacionalismo xenófobo, porque los nacionalistas se adueñaron de los símbolos. Y soy un argentino que intenta insertarse en este mundo globalizado, por eso cuando veo el potencial que tenemos con nuestra música, y el desconocimiento que implica bailar a Michael Jackson en la Quebrada,

pienso en que la despersonalización que se está mostrando está emparentada con la anulación. Los carnavales de mi ciudad en mi infancia eran maravillosos, con características propias, en la sintonía de las murgas andaluzas. Luego quisieron ser brasileros y terminó despersonalizándose. Ahora vas al litoral, Corrientes, Entre Ríos, el carnaval es de Brasil. Una cosa es utilizar y aprender de otras culturas y otra cosa es la imitación, es el mono en el espejo."

Seguís siendo a través de los años un artista comprometido. ¿Se puede mantener un ideal a través de los años?

ELl: "A mi me parece que lo más importante es reflexionar acerca de los temas, a veces se corre el riesgo de pensar que aquel es bueno porque piensa como yo, o no es bueno porque no piensa como yo.

Yo creo que el compromiso de uno tiene que venir no tanto por un partido político, sino por un ejercicio del pensamiento. Soy un artista comprometido con el pensamiento o con la posibilidad de analizar las cosas."

PDS

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