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Los de Salta festejan medio siglo con la música, en el ND Ateneo.
Cincuenta años cantando al amor

 

Allá por Salta, un 22 de noviembre de 1959, cuatro jóvenes cantores (Luis Menú, Miguel Ramos, Mariano Vaca, y José Berrios), cruzaron las puertas de la Casa de la Cultura para debutar presentados por el Dr. Saravia Toledo, por ese tiempo director de Los Chalchaleros. Allí nacían Los de Salta, en esos años en que el fervor del folklore quemaba las cuerdas de los cantores de todo el país. Y ni hablar de Salta, una de las arterias principales de la vertiente folklórica norteña.

Para esa época ya andaban Los Chalchaleros o Los Cantores del Alba, o los Quilla Huasi, y con ese devenir musical se iba conformando la base de lo que es hoy el folklore tradicional.

A 1600 kilómetros, 50 años y 5 días de esa gesta, aquel cuarteto de jóvenes cantores, revive en las voces de los que ocuparon sus espacios en cuerpo y almay hay festejo en el Teatro ND Ateneo. Porque el 27 de noviembre, Los de Salta se presentan en Buenos Aires, dando fe de que aquella primera vez no fue en vano.

Si hay algo que caracteriza a este grupo hoy formado por Carlos Palacios (el más antiguo de los miembros actuales, ingresó en el año 1973), Pancho Berrios (que reemplaza a su hermano en el año 1978), Gerardo Denis y Kike Aguilera (los últimos en ingresar), es la constancia en un estilo personal, que fue innovando en cuanto a repertorio pero que no ha cambiado en su esencia, eso de cantarle al amor, según cuentan.

¿Cómo es llevar todo ese bagaje de los 50 años manteniendo la línea de hacer folklore romántico o tradicional?

Carlos Palacios: “Esa es la tarea, tratar de mantener el origen que tuvo esto con cuatro excelentes fundadores que enseñaron un poco a cantar a la gente. Sobre todo a los jóvenes de ese tiempo, la juventud acaparó a Los de Salta, por lo fresco y para nosotros es un logro llegar hasta aquí, lo hacemos con mucho cariño y muchas ganas y fijate vos qué destino porque el conjunto Los de Salta nació un 22 de noviembre, un día de la música.”

Será complicado compilar 50 años de canciones en una noche…

CP: “Se han grabado más de 40 discos así que vamos a tratar de hacer esos temas que se recuerdan hasta la fecha. Nosotros siempre hemos tratado de cubrir el más amplio espectro de la música, sobre todo latinoamericana porque viajamos mucho para el Ecuador, Colombia. Hasta hemos grabado boleros como “Sombras” o “Ansiedad”.

En este nuevo disco, por ejemplo, tenemos un tango –“Garganta con Arena”, de Cacho Castaña- y ya es el segundo o tercero que grabamos. Hemos hecho ya “Lejana Tierra Mía”, luego “Golondrinas”, después “Café la Humedad” y“Mi Ciudad y mi Gente” de Eladia Blázquez.”

Pensar que al principio grababan más música del norte, por caso boliviana...

CP: “Es que los fundadores del grupo en Bolivia pegaron muy fuerte, fueron disco de oro, e hicieron las bases para que nosotros podamos ir ahora. Vamos dos veces por año allá y es increíble pero parece que llegaron los Beatles, nos esperan en el aeropuerto y nos hacen cantar allí con las cámaras y por la radio y eso nos infla un poquito (risas). Es verdad que al principio hacíamos más música del norte. Se le grababa mucho a Yupanqui y mucho de Cuyo, por ejemplo, tonadas como “La Monjita” y “Flor de Guaymallén de Hilario Cuadros, que fueron grandes éxitos. Prendió tanto en Cuyo que es uno de los lugares donde más viajamos.”

¿Y en Salta cómo los reciben?

CP: “Quizá por eso de que nadie es profeta en su tierra, en Salta nos tienen como un recuerdo. Vamos muy de vez en cuando. En cambio en cuyo y en Buenos Aires y el litoral nos reciben muy bien. Grabamos de todo: chamamé, rasguito doble, tonadas, valses….”

¿Y nunca se les dio por grabar canciones de protesta en los años en que era auge?

“Tuvimos una sola prohibida que fue “Te Recuerdo Amanda”. Yo creo que cuando se prohibió ese tema fue más por la circunstancia de hacerlo o el autor –Víctor Jara- que por lo que decía la letra, que es una bella canción de amor. El asunto fue que muchos colegas se autoexiliaban, o se callaban; nosotros nos quedamos a cuidar la quinta, y seguimos cantándole al amor y no tuvimos problemas, aunque tampoco desafiábamos. Por ejemplo, cuando fuimos a Japón, -no recuerdo quién de las armas era presidente-, nos mandaron como representantes de Argentina a la feria de Osaka.”

A pesar de que la formación de Los de Salta ha sufrido diversos cambios de integrantes en los 50 años de carrera, siempre mantuvieron el mismo estilo. La última formación lleva un lustro, con Kike Aguilera, (uno de los primeros integrantes de Los Nocheros) entre sus filas, quien cuenta cómo fue su ingreso: “Crecí escuchando la música de Salta. Admirábamos la armonía y la dulzura que tenían los muchachos en esa época y cuando me propusieron entrar no dudé en decir que sí.”

Los arreglos de voces los realiza el mismo Palacios y el trabajo es, según cuenta, “conseguir sonar como aquellas primeros años. Además de la parte musical que no se pierda ese colorcito que tuvieron Los de Salta del comienzo, que eran coritos muy lindos y que no había vibratos y que tenían dulzura. Y de paso si podemos ponerle mas pimientita, la ponemos.”

¿Entre ustedes cómo se llevan?

CP: “Disfrutamos muchos nuestros viajes, es un “reidero” todo el tiempo. Este fin de semana fuimos en auto 1150 kilómetros a Mendoza e igual vamos a las carcajadas, aunque estemos cansados. Cuando elegimos canciones las presentamos cada uno y si le encontramos que tiene vena el tema, le metemos. Aunque a veces hemos ensayado mucho, quedó bien y cuando lo cantamos en público no caminó. Entonces chau al tema, se ve que no era para grabar. Pancho y yo componemos también pero si nos les gusta a los demás no se graba, acá nadie impone nada. Esto pasa en el fútbol, el básquet, y cuando hay más de tres personas, ya es un equipo y tiene que ser conducente a que se hagan las cosas bien con alegría y con ganas y si no te gusta te tendrás que ir.”

¿Esto sería una especie de consejo de Los de Salta para los grupos nuevos?

CP: “Yo creo que si. Todos cuando empezamos con esta cuestión de cantar folklore lo hicimos como una aventuray eso no tiene que perderse, le da el color al trabajo. Y además no hay que perder la capacidad de asombro, yo subo aún con miedo al escenario. Ese cierto temor me encanta tenerlo. El día que se pase, ya esto no va a tener gracia.”

P.D.S.