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TRICHACO 2009
El Festival de la Triple Frontera . Santa Victoria. Salta

 

 

Pocos hubieran pensado que miles de personas podrían acudir en forma masiva a un lugar al cual hay que hacer 121 kilómetros por picadas de tierra para llegar. Por eso el TriChaco, festival que tiene lugar en Santa Victoria del Este, Salta, en el límite con Bolivia y Paraguay, es un encuentro en donde el pueblo es el verdadero protagonista.

Criollos y aborígenes habitan la zona del chaco-salteño. Este monte, que cada vez es menos monte, supo ser la tierra de los wichis desde siempre, hasta la llegada del “hombre blanco”. El “Chaco”, “lugar de cacería” en lengua nativa era su hogar. Vivían en perfecta armonía con el monte que les ofrecía sus bondades. Hoy estos aborígenes se encuentran postergados a orillas del Río Pilcomayo, aún conservan estoicamente sus costumbres y sus tradiciones, aunque por la mano del hombre, ya les queda menos monte y el río contaminado.

Varios criollos también habitan la zona central del poblado. Casas de adobe y calles de tierra son parte de un paisaje en donde las calles son transitadas por chanchos, chivitos y gallinas y en las esquinas paran los algarrobos para dar sombra a algún guitarrero o violinisto del pago.

En todo este contexto se encuadra el Festival del TriChaco, festival organizado a beneficio de 39 escuelas de parajes aledaños y del cual participan grandes artistas. El Chaqueño Palavecino, organizador del Festival quién se crió en Rancho El Ñato (a 17 km de Santa Victoria del Este) afirma: “Es importante que se conozca la realidad y que se deje enseñanza en el que viene. También en el joven de aquí, nosotros ya estamos pero después vienen los que van a continuar y yo creo que esto es avivarlos de que cuiden su terruño”.

Así es como el visitante puede conocer ese lugar, convivir con la gente y además se genera ese encuentro mágico que rompe con toda diferencia y que hermana a través del vino y la guitarra

Después está el “Festival Mayor”, en el anfiteatro, por el cual es que vienen personas de casi todas las provincias. Allí los pueblerinos también pueden ver a esos artistas que parecen tan lejanos.

Las Voces de Orán”, Pitín Zalazar y el mismo Chaqueño Palavecino son como locales, son los que representan el estilo de la región y que han proyectado a todo el país la música y del Chaco-Salteño. También hay lugar para artistas muy reconocidos allí pero poco fuera como Fermín Torres o el Negro Gómez, un violinista muy popular por esos lares. “El Mataco” Díaz, baila y está presente. Otros jóvenes de otros puntos del país también desfilan por el escenario: “Los Jayitas” con su música andina que vienen de Salta Capital, Nika Maldonado santiagueño o Los Hermanitos Ojeda que conmueven al público tocando el Himno Nacional son de los nuevos valores los más aplaudidos.

De Santiago llega el humor de Pochi Chávez, el chamamé maceta de Pastor Luna y toda la tradición santiagueña con el histórico Dúo Suárez-Palomo.

Las mujeres también tienen presencia en el escenario, y vaya si la tienen. Mariana Cayón impresiona a todos con su quena y Mariana Carrizo se acuerda de todos los hombres y suegras con sus pícaras bagualas. Las 5 Voces con canciones de amor y carnavales también perfuman de mujer la noche en el chaco-salteño.

El carnaval jujeño con Los Tekis, de los más aplaudidos en esta edición; la cumbia y la bailanta con el Grupo Ternura arman la fiesta. Fiesta que concluye en el escenario bien arriba con La Sole, el Chaqueño y Los Nocheros, pero que continúa en las calles, en las peñas que se improvisan…

Y al otro día luego de tres días a puro festival, los visitantes se van. El silencio retorna al poblado. La gente vuelve a sus trabajos cotidianos. Tendrán que esperar otro año para recibir tantas visitas y por unos días olvidarse que están olvidados.

Pablito PIris www.raicesdelfolklore.com.ar