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25 de mayo de 2010: El día Señalado

por Paola De Senzi

El sol del 25 asomó, finalmente el martes, tras cuatro jornadas que imitaron aquellas nubladas y lluviosas de 1810. Bajo el cielo celeste, la marea humana continuó su curso sobre la Avenida 9 de Julio, colmando los stands, las postas gastronómicas y cantando y bailando frente a los escenarios.

Faltaba poco para el cierre, que seria a las 19 horas alcanzando el cenit con un desfile organizado por el Grupo Fuerza Bruta, que prometía ser impresionante, con 19 escenas paradigmáticas de la historia argentina. Sería luego del discurso de la presidenta Cristina Fernández en la Casa Rosada, frente a presidentes de Latinoamérica, entre ellos Evo Morales de Bolivia, Hugo Chávez de Venezuela, José Mujica de Uruguay, Lula da Silva de Brasil y el depuesto presidente de Honduras, Miguel Zelaya entre otros funcionarios.

A las 18 horas el edificio del Cabildo iluminó dos siglos de historia, con la misma tecnología que lo hiciera el Teatro Colón en la jornada previa. Desde Juan José Castelli hasta Juan Domingo Perón, desde Yrigoyen hasta Videla, Las Malvinas y los bombardeos a Plaza de Mayo, el retorno a la democracia y el presente, apareció mágicamente por ventanas y balcones del Cabildo, en apenas 22 minutos, un resumen de 200 años.

Fue allí cuando el baile -en todos los sentidos de la palabra- dio comienzo. Fuerza Bruta, el grupo de teatro experimental, con 3500 actores, reflejó en 19 actos 200 años de historia. Basado en una idea de Diqui James, creador de De la Guarda, la metodología es provocar el impacto mediante la movilización de los sentidos.

Los Pueblos Originarios, el campo, el trabajo en las fábricas, los maestros, los médicos, la dictadura reflejada en dos enormes estructuras: una con la Constitución Argentina y las urnas prendiéndose fuego y otra con la recreación de la ronda de las Madres de Plaza de Mayo. La guerra de Malvinas, en uno de los puntos más duros (por lo terrible, y oscuro) del desfile, la democracia, el folklore, el rock, el tango, y un final a todo baile que culminó con la apertura de las vallas y el paso de la gente a la pasarela, caminando detrás de la procesión. Durante dos horas la emoción y la sorpresa, marcharon desde Plaza de Mayo por más de 20 cuadras, a lo largo de la avenida 9 de Julio.

Pero el final de las cinco jornadas de festejos no fue completo sin música, y el rosarino Fito Páez fue el encargado de ponerla, con clásicos de su carrera coreados por la multitud que aguantó hasta después de las dos de la mañana del 26 de mayo.

Antes del final, junto a actores, colaboradores, funcionarios y músicos, se cantó una vez más el Himno y desde los edificios cercanos, brotaron cientos de fuegos artificiales, por más de 15 minutos, dejando iluminada la imagen imborrable: la de este país bicentenario, que sigue rodando, como la vida, como la libertad.

 
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