Como si el tiempo girara a 75 revoluciones por minuto, cincuenta lunas se instalaron en la plaza Próspero Molina en tan sólo una hora. La del comienzo, en la que una figura, esa que alumbró la música argentina de este medio siglo a la par del festival mayor del folklore, apareció en la gigante pantalla de leds que inauguró Cosquín en su aniversario de oro.
La plaza Próspero Molina, desde la tarde ya percibía ese olor a festival, que impregna de diversas sensaciones a quienes se apuntan en el engranaje de fechas veraniegas: el humo de los asadores, el olor a locro, la sangría, el vino, los vendedores ambulantes, los artistas que improvisan un sueño sobre la avenida San Martín.
La misma ruta 38 que hace medio siglo se convirtió en el primer piquete del país: cuando un grupo de vecinos de la villa cordobesa, decidieron armar un escenario en medio de la calle, es hoy pasillo por donde desfilan todos los posibles de la cultura telúrica.
Y tal como hoy sucede sobre un escenario aggiornado a merced de los cincuenta, con la más cara tecnología puesta en luces y sonido, aquellos artistas relevantes de la época fueron parte de las primeras lunas. Hoy, ese otro lugar que es la Plaza Próspero Molina es sinónimo de folklore para la segunda quincena de enero. Este año, las nueve lunas se convirtieron en doce, que prometen traer algo de aquel primer escenario y mucho de lo de hoy pueblan las agendas folklóricas del país. Por eso, la noche del puntapié inicial cruzó el cielo con la velocidad que implica unir cincuenta años en una hora.
Dentro de la película de la vida coscoína, estaba el dueño del escenario mayor, Atahualpa Yupanqui como patriarca de las imágenes que transcurrían en flashes blanco y negro. De Cafrune a la Sole; de Los Chalchaleros a Los Nocheros; de Julio Márbiz a Marcelo Simón; de aquellos elegantes caballeros de la platea, a la multitud que colmó el miércoles 20 la Plaza.
De aquello, a esto que hoy somos gracias a una figura, que sobrevoló las almas de los miles que vivieron en carne propia la primera luna.
Los ojos de madre y la sonrisa eterna que a la par de todos los homenajes, distingue por siempre la música popular: la Negra.
Uno más, muchos homenajes
La primera luna del Festival Mayor de Folklore cumplió con el destino de ser la del homenaje a Mercedes.
Además de inaugurar la seguidillas que espera tener el festival, la del miércoles 20 de enero fue una noche para la emoción, y para amarla una vez más.
Sus amigos, que la acompañaron en la vida musical y crearon sus canciones (entre muchos más, los elegidos por quien ideó la juntada, Víctor Heredia), volvieron a cantarle a ella, cuya imagen desde el fondo del escenario cobijaba los sonidos: León Gieco, Teresa Parodi, Jairo y Peteco Carabajal, junto a Víctor. Ese “Gracias a la Vida” que logró erizar la piel de más de uno, continuó con "Esa musiquita", "Solo le pido a Dios”, "Antiguo dueño de las flechas", "Como pájaros en el aire", "Ojos de cielo" y "Razón de vivir" y "Los hermanos", junto a la voz de Mercedes, lo que convirtirá a ese momento en uno de los más significativos del festival.
Si ese acto fue emotivo, el efecto sorpresa lo causó el comienzo de la noche, cuando luego de la bendición de Monseñor Ñañez, se apagó la luz del escenario para recibir los fuegos artificiales de la apertura, luego que el himno fuera coreado por la gente junto a funcionarios, autoridades y miembros de la comisión sobre el escenario. Como unidad entre el nacimiento y el medio siglo de historia, Juan Carlos Baglietto (creador del nuevo sistema de luces y sonido y puesta en escena de esta edición) tomó de la mano a un grupo de niños que también cantaron. Jairo fue el encargado del primer “Aquí Cosquín” del año
Luego vendrían los artistas de la primera noche: desde Salta Los Huayra y Marian Cayón; Carlos Di Fulvio, la delegación de la provincia de Santa Fe, Argentino Luna, Orlando Veracruz y Víctor Velázquez, el cierre con Los Tekis y antes, Soledad Pastorutti, -que esparte de este Cosquín de los últimos años-, con su humilde pero válido -aún más- homenaje a Mercedes: aquella presentación que hicieran juntas sobre el mismo escenario hace unos años.
Y la figura estelar de esta luna y de todas: la que este año se quedó viendo el festival desde su gran cielo de canciones. Y se te extraña Negra, pero estás presente.
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