Diez de la noche: Cuti Carabajal sube al escenario de lo que más tarde se convierte en la peña (La Fisura en Gerónico al 600) para cantar frente a un público familiar, que a las dos de la mañana, muta en bailarines, pelilargos jovencitas hermosas y mesas repletas de envases de cerveza.
Pasado el espacio del dúo del clan santiagueño (funciona de diez a dos de la mañana), el escenario presenta otro paisaje: el grupo Coroico, con su festival jujeño, copa el Club Independiente y hace bailar hasta los que esperan en la calle. Màs tarde, Raly Barrionuevo subiría a zapar con chacareras y canciones, muy lejos del espectáculo con el que abrió la plaza Próspero Molina el último lunes. No cabe un alfiler en La Fisura Contracultural regenteada por el hijo de Agustín Carabajal, Jorge Luis, una de las más convocantes.
Doblando por la San Martín, a media cuadra, la historia es otra. La Casa de Emerger, escondida en un tinglado es tradicional, familiar y tranquila. Para llegar a la puerta hay que atravesar un laberinto de stands de artesanos y vendedores de chucherías y sobre el escenario, artistas no consagrados se animan al micrófono y así deviene la noche.
Una cuadra hacia arriba por la misma calle y la peña La Chayera del riojano Pica Juárez, emprende la noche con un marco norteño. Aunque el lugar es un boliche en tiempos normales, ahora las luces de neón iluminan el nuevo proyecto de Ernesto Guevara (el ex guitarrista de Raly). Antes tocó Luis Salinas y antes, Mariana Carrizo recitó coplas norteñas: todo en una misma noche.
La caminata hace un alto más arriba de la avenida principal de la villa, y se encuentra con la peña de Los Carabajal repleta. Esta cantando el grupo anfitrión, y el silencio es respetuoso. Hay familias, chicos, jóvenes y algunos se animan al baile. Imposible resistir el acorde de la chacarera a una hora en que el vino ya empieza a refrescar y se toma como agua.
Un atajo cruzando las vías y esta la Peña del Principito, de uno de los hijos de Daniel Toro (Carlos), también familiar, con las luces prendidas, pasan por el escenario su hermano Facundo y Gualicho, el grupo que forma Carlos, el hermano menor del Principito (según la canción que le dedico su padre cuando era pequeño).
Abajo en dirección al río está la peña del dúo Coplanacu, que este año cumple 15 años en el gran espacio de la escuela Pío XII. Siempre con una buena grilla, y el dúo como número central. Otra de las más convocantes frente a la plaza Próspero Molina, sobre la calle Catamarca , es la de Los 4 de Córdoba y al lado, la de Sergio Galleguillo. la de los cordobeses, siempre colmada, es más familiar y la del riojano tiene un público variado, según el artista del día: por allí pasa la familia Toro (Facundo, Daniel Carlos y Gualicho), Los Tekis, Cantlo 4, Los Guaraníes, Guitarreros y hasta artistas de tango.
En la esquina de Tucumán y Catamarca, La Salamanca es de las mejores a la hora de buscar un lugar para escuchar: excelente sonido, un menú accesible y variado y una grilla de artistas principalmente norteños: Tomas Lipán, Bruno Arias, Coroico, Los Duendes de la Salamanca, anfitriones de la casa.
La peña oficial es la más tranquila, y la vez la más tradicional. Allí convergen la mayoría de los músicos que cantan sobre el escenario mayor, en presentaciones reducidas de dos o tres canciones. Frente a la plaza San Martín, donde se encuentra la feria de los artesanos.
La peña La Callejera es la novedad: es estrictamente para bailar y la banda de sonido la pone el grupo que lleva el nombre, formado por tucumanos, santiagueños, cordobeses y bonaerenses. La Callejera hace música para bailar: chacarera, saya, chamamé, cielitos y zambas se escuchan a la vuelta del local de los Carabajal.
Por último, De la Piel al Alma, el espacio que Paola Bernal tuvo el año pasado conde hoy es La Chayera, se trasladó al río cerca de la juntura. Durante cuatro días (del jueves 28 al domingo 31) donde el río y la naturaleza montará un marco para el encuentro de poetas músicos y artistas se enciendan hasta encontrar el alba.
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