A cuatro días del comenzar a cosechar, Cosquín abrió los brazos para recibir a quien le pone voz las historias de gente común.
Teresa Parodi desató los nudos de los nervios del comienzo, primero con el “Aquíiii Cosquín” y luego, con una maravillosa versión de “De allá ité”, y volvió a emocionar. A la platea, que a primeras horas de la noche ya ocupaba buena parte de las butacas de la Próspero Molina.
“Tu que Puedes, Vuélvete”, “Barco Quieto”, “La Inesperada” y “Oración del Remanso, parte de los temas que componen su último trabajo discográfico “Corazón de Pájaro”, hermanadas a “Esa Musiquita” del bis, completaron la luna de Teresa Parodi avanzando sobre una noche que se caracterizaría por la presencia de varios ballets sobre el escenario.
Uno de ellos, aplaudido de pie -como pocas veces se ha visto a un cuerpo de danza- y con pedido de bises, fue el que dirige el primer campeón nacional del malambo, Miguel Ángel Tapia, el Gran Ballet Argentino, presentando el espectáculo “Raíces”. Color, tradición y alegría. Tren colectivo, entre bailarines y público.
Leandro Lovato fue otro de los artistas de la noche, junto a Pocho y Jorge Sosa, y el trío de instrumentistas -Mariana Cayón, Franco Luciani y y Joel Tortul, estos últimos en un contrapunto muy efectivo.
Alfredo Ábalos comandó la presentación de “Santiago, Corazón de Chacarera”, de la que participaron también los integrantes de la Chacarerata Santiagueña, rindiendo homenaje a su creador, Juan Carlos Gramajo, fallecido a fines de diciembre. En minutos se repetiría, multiplicado en aplausos, ese momento a pedido del animador Miguel Ángel Gutiérrez.
Inmediatamente, Los Alonsitos se hicieron cargo de otra impronta chamamecera de la noche, haciendo bailar a toda la plaza.
Más: Juan Peinado y el tango, el bonaerense Pablo Achával; el grupo Los de Monteros y Gabriel Morales, fueron parte de una larga noche que culminaría con la actuación de Los Nocheros.
A puertas abiertas, pasadas las tres de la mañana la familia Teruel más Rubén Ehizaguirre repasaron buena parte de su historia musical, ya sin el fanatismo exagerado de años anteriores, ni con la convocatoria del ex integrante Jorge Rojas, pero manteniendo vigente la calidad de su propuesta.
La paga de esta extensa jornada fresca por la noche y muy calurosa durante el día –con los balnearios repletos de gente- se basó en dos momentos: aquel del comienzo, con Teresa y el previo a la llegada de los Nocheros, en la figura de Vitillo Ábalos. Ochenta y siete años, una zamba y en su imagen, la celebración de la vida. |