El Cincuentenario del Festival de Cosquín ya quedó en el recuerdo de aquellos que pudieron disfrutarlo, como también plasmados en tantos medios que cubrieron las doce lunas que entregaron todo. Y allí, durante las últimas dos lunas, se vivió de todo, desde el calor hasta la lluvia interminable, como recitales memorables que llevaron el nombre de Jairo, Los Olimareños, La Fiesta y la vuelta de Los Trovadores y además los reconocimientos y premios a los Consagrados, la Revelación y las menciones especiales.
Luna 11º
El hijo de Córdoba, Jairo llevaba en su piel uno de los recuerdos más tristes de su trayectoria cuando suspendió su show del 49º aniversario por problemas vocales, provocando así la invención de una 10º luna para que desempeñe su arte pero esta vez, en el Cincuentenario brindó una maestría en canto, de elegancia y calidez, mezclando lo mejor de su repertorio más una recorrida por su nuevo disco “Los enamorados”, entreverando también canto y poesía junto al periodista Daniel Salzano que deslumbró con su relato previo a “Santa Argentina”.
El bloque venezolano estaba haciendo estragos con Leonard Jácome y su arpa, más la presentación de Cecilia Todd pero desde el cielo, las nubes negras quebraron en llanto y dispersaron a toda la gente cada vez que la lluvia insaciable repicaba en los hombros pero sorprendentemente la música siempre pudo más que todo y la multitud se agolpó frente al escenario cuando Los Olimareños llegaron con su canto.
El dúo de Braulio López y Pepe Guerra, históricos cantores que llenaron alguna vez el Estadio Centenario de Uruguay, provocaron la euforia de los presentes cuando interpretaron “Nuestro camino” o “La Sencillita”. Merecedores del poncho coscoíno, los referentes vecinos del Río de La Plata dejaron su huella y alejaron el mal climático.
“Incorporaron un altísimo compromiso con la sociedad, con las cosas que merecen ser cantadas, con aquello que dolía por los 70 y 80 donde no era sencillo nombrarlos, vienen en el mes que viene, en el otro…….claro…..Son los Trova….otra vez en Cosquín”, quebrándose en llanto pronunció Miguel Ángel Gutiérrez, en un momento único para el Festival, cuando Los Trovadores volvieron con “Zamba del grillo” y “Si vas para Chile”, luego de 30 años.
Para los que no entienden del significado de “Los Trova”, su juego de voces y su simple presencia, es como un Dios para los creyentes seguidores de ellos, que inclusive, desde el público se notaron anonadadas algunas lágrimas de bendición y agradecimiento por vivir la magia que Cosquín estaba entregando. Es allí cuando el hombre con marcas de vejez en la piel, mira con una mueca y la pera en alto, cerrando los ojos sintiendo la sal de la emoción llegar al cuello cuando se despidieron con “Canción con todos” junto a Cesar Isella. Sin palabras.
Canto 4, con un pie y medio en la Consagración del Cincuentenario antes de cantar y esperando su viaje al Festival de Viña del Mar, se desempeñaron sueltos regalando una mezcla de ritmos como “Recuerdos salteños”, “Aunque no quiero yo” y “Hasta el Cansancio”.
El trío Vitale-Baraj-Gonzalez dio una cátedra musical, además de dar una oportunidad al renaciente instrumentista en guitarra “El negro” Ferreyra; calidad comparada como “La misa Criolla”, con Facundo Ramírez, Zamba Quipildor, Cesar Isella, Jaime Torres y la Coralía del viento, desempeño posterior a Las Guitarras Riojanas. Pachamama y Viviana Pozzebón quienes le dieron el toque diferente a la noche como lo hizo la Delegación de Japón y la magia del malambo con Sangre Norteña y Facundo Saravia.
Luna 12º
A las 21, El dúo Nacho-Daniel, con más de quince años de trayectoria con Los Guaraníes, decidieron proyectarse con una propuesta que está recorriendo el país, por eso, merecidamente abrieron el juego de la última noche con un repertorio difícil para registros vocales comunes como “La N.N”, “Hasta el Cansancio” y “Tutú, el último cantor”.
La juventud llevó el nombre de Emiliano Zerbini, Los Izkierdos de La Cueva, La Kura y La Dos, quienes dejaron el clima óptimo para una de las últimas innovaciones del Festival: “El folklore de Córdoba es el cuarteto” comentó Victor Hugo Godoy cuando otra de las sorpresas del Cincuentenario se preparaba: El conjunto Chébere, pilar de la música cuartetera se juntó con otro ícono de la provincia, Los 4 de Córdoba, realizando una fusión musical que la gente ovacionó en medidas inexplicables, por la originalidad y el riesgo inteligentemente propuesto de llevar una rama de la movida tropical al escenario Atahualpa Yupanqui. Los espectadores corearon “25 Rosas”, “Señora”, “Zamba para un cantor enamorado”, “Mire que lindo mi país, paisano” y cerrando, uno de los éxitos de Miguel “Conejito” Alejandro “En septiembre tu fuiste mía”.
El Dúo Vocal Amancay fue la previa de Bruno Arias, que de a poco, en cada Cosquín, se está ganando el lugar que se merece en el folklore, esta vez presentando un show de clase con el plus de Rubén Patagonia junto al Ballet Raíces jujeñas con el color profesional que el momento ameritaba.
El momento de las premiaciones llegó consagrando, por partida triple a Canto 4, Franco Luciani y Guitarreros; Consagración Histórica a Los Trovadores; Revelación a la Canción Inédita “La Transerrana” de José Luis Aguirre; Menciones a Paola Bernal y Grupo Ceibo más la consagración en Espectáculos callejeros de Leandro Romero y las menciones a Mity-Myti y Ocaso del Sur. Además el Camin Cosquín de Oro para Marcelo Simón, totalmente sorprendido y a Horacio Guarany, quién no pudo estar presente pero que se hizo presente con un video.
Tras bombo en mano Juan Iñaki, con su voz de tenor repartió coplas antes que el show Del Tiempo i mama, con Los Cantores de Quilla Huasi y Los Hermanos Tacunau, devolviéndole la memoria al escenario como lo hizo El Ballet Folklórico Nacional.
Después de la Delegación de San Juan, Cosquín llegó a emocionarse cuando Roberto Pérez, ex integrante de Los Tucu Tucu, volvió a la Plaza junto con el Dúo Yuchán, para recordar con canciones y el mismo estilo de siempre, los éxitos que marcaron su carrera como “Zamba de amor y mar”, “Arriando caminos” y una nueva composición “Regreso”.
Paraguay dejó su cultura en el escenario antes que el Grupo Vocal Argentino recorra su carrera con notorios trabajos vocales. Mariana Carrizo es la mujer de la picardía y la copla y con sus exitos no le costó levantar a la plaza en aplausos.
Los gritos femeninos se hicieron canto cuando Abel Pintos interpretó “Todo está en vos”, “La llave” y lo más destacado de su trayectoria.
Los Caldenes y Hugo Giménez Agüero con Leonardo Miranda pisaban el final del Cincuentenario, que con la capacidad desbordada, ovacionó La Fiesta, reunión de los considerados artistas más convocantes de la actualidad con El Chaqueño Palavecino, Soledad y Los Nocheros, que con su gigante puesta instrumental en escena le dio el broche de Oro al Cincuentenario que con muchos altibajos, repeticiones de artistas pero también con grandes números históricos e Internacionales, dejó en la crítica popular, un boca en boca eterno que selló una época y un impulso para seguir creyendo en el género musical, propio del saber del pueblo. |