Los dos extremos de la antepenúltima luna, pusieron en alto el sonido de los sikus, charangos y Sampoñas. En la apertura, el grupo chileno Illapu, presentó ante una plaza que poco a poco se llenaba, una buena parte de sus clásicos, desde “Lejos del Amor” hasta “Vuelvo para Vivir” y “Candombe para José”. Luego de la repercusión que tuvieran el año pasado, los chilenos doblaron la apuestay no se equivocaron. Y para completar la actuación impecable, homenajeron a Mercedes Sosa, con una bellísima y potente versión de Juana Azurduy que pagó buena parte del valor que las entrada a la plaza en la décima luna.
El final de la noche en el extremo contrariolo ocuparon los bolivianosde los Kjarkas quienes dejaron entrever en su repertorio una veta comercial un poco alejada del sonido característico de los comienzos, aunque en el cierre convirtieron la noche en una gran bailanta a plaza llena.
Esos dos extremos donde el sonido latinoamericanos fue parte de todo, cobijaron una luna por la que pasearon varios paisajes nacionales: Horacio Banegas, siempre ovacionado, manejó los tiempos del público en la primera parte de la presentación, con canciones del disco Inmediaciones, vidalas y huaynos, y cerró con “Mensaje de Chacarera”, dejando la platea caliente para recibir a las chicas de Aymama, y el homenaje al litoral comandado por María Ofelia, Miguel Ángel Morelli y Jorge Méndez.
Pelusa Taucunau Trío fueron los representantes de la delegación japonesa presente en este Cosquín, al igual que otros años.
Adriana Tula también fue parte de la grilla, al igual que el dúo Coplanacu, que como es costumbre, cantaron bien cerca de la gente, delante del escenario. Más tarde diría Julio Paz: “en un lugar donde los espacios son grandes, tratamos de estar cerca de la gente, porque nos interesa ese contacto”. Copla y cercanía, la característica de estos santiagueños cuya peña, en esa misma noche se vería rebalsada de público para verlos junto a Raly Barrionuevo, Emiliano Zerbini y la Yunta.
El misionero Joselo Schuap presentó parte de su nueva producción discográfica, “Naturalmente”, aprovechando para descargar su reclamo ante la destrucción de los recursos naturales, acompañado por Ramón Ayala, que finalmente subió al escenario mayor luego de tres reprogramaciones.
Pancho Cabral y Marité Berbel aclimataron la noche hermanando norte y sur. Unieron el loncomeo con la copla riojana cada uno en su momento. Finalmente, llegaría el homenaje a las poetas Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Juana de Ibarbouru antes que el Ballet Salta desplegara su arte, cerca de las cuatro de la mañana.
Donde la noche recién comenzaba para los Kjarkas, y para todos los que a esa hora, viajaban por los ritmos y colores del altiplano. |