¿Quien puede decir que Jairo no es un artista universal?. Si alguien se anima, hasta podría afirmar que eso de “universal” es, porque traspasa los límites de este planeta, para ser parte de todas las galaxias posibles con su voz incomparable.
Quien podría negar que el caudal de voz del nacido en Cruz del Eje es inmenso, quien puede no emocionarse al oírlo cantar.
Hay algo más que Jairo transmite, sobre todo en los que tienen / tenemos la suerte de haberlo visto en vivo, y es la interpretación. Jairo canta, y lo hace de manera contundente, expresiva, abarcando (lo ha hecho ya) casi todas las vertientes musicales. Del folklore al tango, de la canción romántica, a lo más popular.
¿Quién podría decir que Jairo no es un artista mayor de nuestra música, y quien puede negar que es nuestro? Acaso lo ha hecho más nuestro su definitiva llegada al país luego de 20 años de éxito en Francia y España, donde el exilio le dio esos grandes amigos, maestros y compañeros de lejanías, como Piazzolla y Yupanqui. Jairo ha hecho de esa experiencia, el mejor de todos los aprendizajes, el de llevar a cabo y transmitir cada enseñanza de esos grandes, y otros tantos que conoció en su largo camino de artista.
Jairo fue parte del Festival de Tango de La Falda, el viernes 23 de julio. Cerró una noche en la que el público esperó su presencia ansioso, desafiando el frío serrano casi a medianoche. Y el artista apareció, disculpándose porque, por una dolencia muscular que lo aquejó un tiempo, sus movimientos esa noche iban a ser un poco torpes sobre el escenario. Luego trató de explicar con palabras sinceras lo que significaba su primera vez en el festival mayor de la música ciudadana. Para él dijo, un artista que no es del palo, pero que gracias a su padre, aprendió a amar esa música desde niño.
Durante más de una hora, Mario González, el cordobés de Cruz del Eje, cantó sus canciones. Algunos tangos, algunas milongas, canciones que la gente le pidió (“Caballo Loco”, por caso), y contó anécdotas. De sus amigos ilustres, como Piazzolla y Borges, como prólogo a “Jacinto Chiclana”, de recuerdos paternos, como “El Ferroviario”. La noche devino –como es costumbre cuando Jairo sube a escena- en pequeñas maravillas musicales, momentos únicos emanados del sube y baja de la gola de ese artista único.
¿Acaso algún alma sensible podría escapar al sonido de esa voz cuando conquista el aire con “Naranjo en Flor”?
Publicado en
http://paoladesenzi.wordpress.com/2010/07/26/aquella-voz-de-las-sensaciones-infinitas/
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