inicio
discos
entrevistas
festivales
 

Primera jornada musical del Tantanakuy
Bajo un mismo cielo, todos los cielos

8 de febrero. lunes

Paola De Senzi desde Humahuaca
 

Secuencia extraña si se piensa el lugar donde se lleva a cabo. En el anfiteatro Tantanakuy, en la primera noche de las dos dedicadas a la música, Mario Bofill levanta a un grupo de personas de la improvisada platea y los hace bailar chamamé. Luego, cuenta historias de personajes de Loreto, su pueblo correntino y el silencio se impone cuando el poema dedicado a Cantalicio –el anciano que vendió su acordeón- suena. Retumba en las montañas, en las piedras, en el cielo que relampaguea detrás de los cerros al este. Son cinco canciones las de Bofill, que por primera vez se presenta en el Tantanakuy.

Otra escena, la del final, cuando la madrugada despunta: Rubén Patagonia bailando un loncomeo con sus nietos en el escenario. Invitando a cantar a un integrante de una comunidad mapuche de Villa la Angostura para que cuente el drama que viven los aborígenes de la región. Luego, con Bruno Arias, Patagonia canta “Coya en la Ciudad”-. Todo se complementa, tiene que ver, las luchas de dos puntos cardinales opuestos se encuentran en el Tantanakuy. De eso se trata.

Dos son las jornadas musicales del encuentro impulsado por Jaime Torres, que bien explica de qué se trata en un momento de la noche del lunes 8 de febrero: “Lo que nos importa es ser nosotros mismos. Porque cuando uno habla del país, habla desde Buenos Aires, y aquí arriba también suceden cosas, por eso celebro que en estos encuentros hayamos logrado esto de encontrarnos”. Y si hay un músico que ha contribuido al encuentro de culturas, fue Ricado Vilca, homenajeado en la apertura, cuando el sol se iba poniendo entre las montañas.

Contrariamente a la histeria ocasionada en otros festivales con los números artísticos, la primera noche musical del Tantanakuy pasó con un orden y respeto sorprendente, a pesar de la cantidad de artistas programados. Todos tuvieron las mismas oportunidades sobre el escenario. Desde Perla Aguirre, que recordó a su padre Arsenio con un puñados de canciones como "Para Santa Catalina", "la Plumita" y "Guitarra Trasnochada", entre otras; Los Copleros del 1800, o los cantores de Hornaditas, entre coplas de amor, o sobre la vida en la Quebrada declarada Patrimonio Cultural, (tema recurrente en las coplas de estos días). Luego, la Negra Chagra con la “Chacarera del Expediente” y Sara Mamani con el huayno Albahaca, invitaron al baile comunitario. Omar Moreno Palacios (también por primera vez en el Tantanakuy) trajo sus historias camperas de la provincia de Buenos Aires. Surero en todas partes y también en Humahuaca. Creador de silencios que sólo se cortaron con los remates graciosos de sus relatos y los alausos. Más: Laura Peralta y una versión maravillosa de “Adiós Pueblito de Iruya”; Maryta de Humahuaca y su simpatía y canto desplegado en un intenso espacio, Tukuta Gordillo y Minino Garay, y Melania Pérez poniendo su voz a la zamba que bailó Vitillo Ábalos completaron una noche inolvidable. Queda otra jornada de encuentro. Para sumar aún más momentos inolvidables con la Quebrada de Humahuaca recortando el cielo, al este.

 
 
 
 
 
El Tantanakuy del Bicentenario . Humahuaca . 6 al 9 de febrero
Tantanakuy Amanecido
Primera jornada musical del Tantanakuy (Lunes 8 de febrero)
El encuentro con la raíz de los pueblos (domingo 7 de febrero)
Humahuaca toca el cielo.(sábado 6 de febrero)