A 67 kilómetros de Córdoba, la ciudad de La Falda baila al ritmo del 2 x 4, desde hace 28 años. Uno podría pensar que una villa turística del Valle de Punilla no debería tener otro sonido que no fuera el folklore, pero la Falda, lleva ya más de dos décadas realizando el encuentro tanguero por excelencia del interior del país, exceptuando claro, Buenos Aires.
A dos kilómetros de las ruinas del hotel Edén, esa mole de cemento con historias de nazis y fantasmas en su recorrido centenario, y cuyos primeros dueños dieran origen a esta ciudad situada al pie de las Sierras de El Cuadrado, entre el 15 al 17 de julio, se llevó a cabo el 28º Festival Nacional del Tango, cobijado en un anfiteatro (el Carlos Gardel) calefaccionado y con comodidades de teatro.
Este año, la cartelera fue un poco más acotada que las anteriores, aduciendo a la merma del presupuesto destinado a la realización, pero tuvo sus perlitas, como la actuación de Raly Barrionuevo presentando su disco "Radio AM" quizá un poco lejos de lo que uno imagina estrictamente tanguero. Con la orquesta estable del maestro Carlos Nieto, las tres noches de festival, se llevaron a cabo con una organización y orden excelentes, característicos de este evento.
El viernes 15, la presentación de Guillermo Fernández, el Dúo Salgan- Falabella y Esteban Morgado Cuarteto, fueron los momentos mas aplaudidos, junto al humor del Gato Peters.
El sábado, la presencia de Osvaldo Piro deslumbró al anfiteatro, cuya capacidad se vio colmada en su totalidad: mesas, plateas y butacas laterales, con público de pie a los costados, fue la postal de la única de las tres noches con ocupación completa.
El cantor Marcelo Santos (entre los más aplaudidos), acompañó con su voz a la orquesta de Piro, mientras que en el cierre, Doña Jovita hizo reír y emocionar al público. Antes, la niña Lizzette demostró sus dotes de prodigio, tocando el piano, el violín y el bandoneón y cantando en francés, para deleite de las abuelas que la aplaudieron de pie.
También Hugo Marcel, un clásico del festival, fue de la partida.
Al finalizar la noche, la milonga comandada por la orquesta estable invitó a correr las sillas y bailar hasta la madrugada.
El domingo, la historia fue otra: luego de dar a conocer el ganador del Festival de la Canción (fue el joven Damián Marcos, de Leones) y la pareja de baile seleccionada (Belén Sierra y Maximiliano Sosa, de Córdoba) comenzó la presentación del humorista Mario Devalis, que no logró convencer a un público que esperaba a los artistas principales. Es probable que una de las cosas que jugó en contra a Devalis, haya sido las groserías propias de su repertorio, no acordes con el público (tanguero, correcto) que ocupó la platea.
Pero la noche todavía deparaba una sorpresa, como lo fue la presencia de Raly Barrionuevo que, más cercano al folklore, se presentó junto a Elvira Ceballos, la talentosa pianista faldense, quien culminó la actuación del santiagueño tocando algunos tangos al piano. El final de la noche y del festival llegaría -un poco apurado por la insistencia del público, que casi no deja terminar el set de Ultratango- con la actuación de Raúl Lavié, quien interpretó clásicos de su repertorio y cerró la noche con "Gracias Buenos Aires", un tango de su autoría.
El Festival de La Falda fue una oportunidad más para disfrutar, al pie de las sierras cordobesas, de los sonidos auténticos del 2 x 4, un poco alejados (en kilómetros e intenciones) de las grandilocuencias y extranjerización que la ciudad de Buenos Aires pretende para el Festival Internacional de Tango que llevará a cabo en el mes de agosto.
P.D.S. |