El día sábado 14 de enero, a las 20hs, quedo formalmente inaugurada la edición N°46 de la Feria Nacional de Artesanías y Arte Popular “Augusto Raúl Cortazar”.
Entre los más de 150 artesanos invitados especialmente para participar de la Feria, se encuentran los expositores del Mercado de Industrias Culturales Argentinas (MICA), la Feria del Libro y el Mercado de Artesanías Tradicionales Argentinas.
El MATRA dice presente en la Feria Nacional de Artesanías y Arte Popular, de Cosquín
El Mercado de Artesanías Tradicionales Argentinas (MATRA) está presente en la 46º Feria Nacional de Artesanías y Arte Popular “Augusto Raúl Cortazar”, que se realiza del 14 al 29 de enero en Cosquín.
En el stand del MATRA se exhiben artesanías tradicionales de tres maestros de la provincia de Córdoba: Nora Suarez, Atilio López, y Pablo Barrera.
La Secretaría de Cultura de la Nación, a través del MATRA, promueve la salvaguarda de las técnicas y procedimientos de la artesanía tradicional considerando a las mismas como parte del patrimonio cultural inmaterial de la Nación.
El MATRA también participa de la Feria difundiendo los documentales de la Muestra de Documentales de Producción Artesanal INAPL/MATRA. Además, Roxana Amarilla, directora del MATRA, es uno de los jurados de la Feria.
Información sobre los expositores:
Nora Suarez, es una telera que elabora artesanalmente piezas textiles típicas del Cerro Colorado.
Hila con huso y rueca, y es portadora de una técnica en riesgo de extinción denominada “caracolillo”, que aprendió de su madre. Las técnicas que utiliza en telar criollo a pala son el listado, el caranchado, el cordoncillo, el pallado o pallada y la felpa o pelo recortado. Nora tiñe con tintes naturales obtiene colores de la flora del monte cordobés, y algunos de sus saberes son aprendidos de maestras e investigadoras que traen conocimiento de otras partes del mundo.
Atilio López, alfarero, ceramiquero de Tras la Sierra. Modela la arcilla que extrae de entre las sierra de Mina Clavero, donde nació. Aprendió la técnica y el oficio de su madre, doña Alcira López de López . El trabajo comienza con la búsqueda de la arcilla, que se encuentra a orilla de arroyos y ríos. La arcilla es separarla de la tierra común y deposita en piletas donde comienza el proceso de decantado, que durará varios meses. Quedando una pasta de textura cremosa que se deposita en un último recipiente para que se absorba la humedad sobrante. Una vez amasada la arcilla queda lista para ser modelada. Con la técnica de “choricitos" de arcilla se levantan las piezas. Se la trabaja y talla con cuchillos. Se deja secar al resguardo del sol. Se lija, se la frota con trapo mojado y después comienza el pulido que se realiza con piedras del río y le otorgan brillo particular. Para completar el trabajo, la pieza se cocina en horno a una temperatura promedio de 900°. Una vez cocida se le realiza un ahumado con humo de pasto, hojas y estiércol que le proporciona el color negro de la tradicionalmente caracteriza la cerámica de Tras la Sierra.
Pablo Barrera, cestero de Copacabana, trabaja la palma de caranday. Heredo el oficio de sus padres Simeona Elita Jaime y Manuel Aurelio Barrera, y de sus abuelos Maria Andrea Jaime y Pastor Pucheta. A los seis años emprendió el camino del artesano. La técnica comienza con la recolección de la hoja de palma de caranday, que nace en la montaña del norte de la provincia de Córdoba y se multiplica naturalmente desde tiempos inmemoriales. La hoja de este tipo de palmera -cuya altura alcanza los 5 metros-, es cuidadosamente seleccionada. La hoja se corta se deja secar a un sol templado. Luego se la moja y se deja secar durante una semana. Luego se va seleccionando y separando la hoja en finas hebras. Lista las fibras, se comienza con el tejido para la elaboración de la pieza. Solo hay un punto para la construcción de la estructura de la cesta o canasto. Las manijas de las cestas pueden ser de trenzas redondas y cuadradas.
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