Para cuando el Chaqueño desplegaba sus canciones en la Próspero Molina y la lluvia se anunciaba con la brisa del río, en la Casa de los Carabajal (Club de Tiro, San Martín 1166), todo era baile y chacarera,
Un iluminado Peteco Carabajal (en compañía de Eduardo Misoguchi, Daniel Patanchón y Homero) subió al escenario montado sobre uno de los costados del salón repleto de comensales y bailarines y arrancó con las canciones más conocidas para bailar. Tras un alto y descubriendo que los bailarines levantaban cada vez más polvo del piso, retomó el rasguido característico con "Aleluya Chacarera" para despedirse pero se arrepintió: pensó en que una buena cantidad de zambas seria rescoldo para los corazones excitados de tanto zarandeo.
"Bailar y Vivir"- esa maravilla dedicada a Carlos y Adela Saavedra, como un himno para esta noche, fue la primera. De ahí en más, unas cuantas notas al aire para la coronación. Tres y media de la madrugada el cielo ya se abría para que la lluvia mojara los cuerpos ardientes del baile. En la Casa de los Carabajal, se apagaban las luces de la noche hasta la siguiente luna.
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