La lluvia cayó como plegaria sobre un campo ansioso de recibirla. Y tan amplio fue el diálogo entre la tierra y el agua que el martes se suspendió la noche inicial del 45 Festival Nacional del Malambo.
Ya con aquel giro del clima instalado en el cielo cordobés finalmente se inició uno de los eventos más relevantes de nuestras danzas nativas.
“Sean bienvenidos a este encuentro nacional de la cultura”, decía emocionado Juan José Origlia, Presidente de la Comisión organizadora, abriendo las puertas del festival a las delegaciones que llegaron al sur de la provincia serrana, hechizados por la profundidad del malambo.
Luego del acto protocolar, el Ballet Oficial del Festival presentó el cuadro “Reminiscencias”, dirigido por Leonardo Arellano y Verónica Leni. La apuesta fue arriesgada: coreografías de danza contemporánea y flamenco, evocaciones sutiles al Martín Fierro de Hernández, hermanaron la tradición y la modernidad.En seguida el himno del Festival acompañado por fuegos de artificio eclipsó las miradas de todos los presentes.
La reprogramación obligada por la lluvia ofreció una primera jornada larga e intensa, donde siete delegaciones provinciales mostraron su arte: Buenos Aires, Salta, San Luis, La Rioja, Mendoza, Santiago del Estero y Córdoba. Gonzalo Molina, campeón Nacional de Malambo en 2011 cautivó a todos y defendió su título con audaces mudanzas y zapateos. Su comprovinciano de La Pampa, Rodolfo González Ancatama, también dejó su huella en la noche inicial.
Los cuartetos combinados de malambo menor trajeron una mezcla de ternura y profesionalismo a un escenario que pudo ver a algunos de sus futuros campeones de malambo en acción.
San Luis presentó una propuesta que resaltó el valor de la amistad al compás de la cueca, con buenas intenciones y buena danza, aunque con algunas sobreactuaciones a nivel actoral.
La Delegación de Salta por su parte mostró el sincretismo entre la religión católica y las creencias ancestrales del NOA, en una misa coya, con bailes típicos de la región y procesión incluida.
Los aspirantes a Campeón Nacional mostraron sus destrezas ante un jurado atento, tanto en malambo sureño como norteño, descalzos y con botas, cultivaron aplausos de todo el auditorio. En este primer encuentro, se destacaron Matías Pedroza de Buenos Aires y Sebastián Sayago de Santiago del Estero.
Las parejas de danza desfilaban entre jotas puntanas, bailecitos, cuecas y zambas y por supuesto, la música no sólo servía de acompañamiento. Tuvo sus momentos de protagonismo con la solista de canto femenino de La Rioja, Roxana Brizuela que entonó la Chaya de los Pobres.
La pausa de la competencia estuvo a cargo del santiagueño Marcelo Tolerdo que interpretó canciones de sus dos materiales discográficos “Gustito a Mistol” y el reciente “Soy una raíz”.
Las danzas y el música continuaron durante horas, pero la extensa jornada tuvo un claro denominador común: la pasión de cada competidor, de cada delegación sobre el escenario del malambo y el respeto de los labordenses por cada uno de los bailarines que llega a su tierra para dejar lo mejor de sí. Será porque como clama el himno del festival, en Laborde la Argentina se pone de pie y lo hace al compás del Malambo. |