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Jorge Fandermole en el CAFF
Canciones que son caricias para el alma
 

Jorge Fandermole levanta la vista y sonríe. Mira a su compañero de escenario -el excelente guitarrista Marcelo Stenta- y murmura bajito: "entonces hagamos remanso ¿no?". Es el final de la última noche (6 de diciembre)en que el rosarino presentó en el Club Atlético Fernández Fierro -a sala llena-,canciones seleccionadas de su inmenso repertorio y algunas de su próximo trabajo discográfico.

Para definir las casi dos horas de concierto sólo basta con cerrar los ojos e imaginar a la Lía de "Canción de Amor de las Bestias", o al animal sin reposo que fue(es) el "Sueñero", o aquel bellísima promesa de "Cuando" (Yo me alimento con una quimera/ en que los ojos al sol verán brillar/ los brazos de mi padre en las banderas/ y una ceniza negra que se va"). O recordar el último disco de estudio del rosarino (Pequeños Mundos), con canciones como "Solo", o "Junio", dedicada a Darío Santillán y Maximiliano Kosteki "(Lo que va a pasar hoy pasó/ hace tantome desperté diciendo esta mañana/no vi las predicciones del espantoque le arrancaba al sueño mi palabra"), o la dulzura de "Necesitaría" ("necesitaría no ser casi nada/ la inquietud apenas que agita tu pecho como una jauría de perros fantasmas"), o "Diamante", uno de los temas preferidos del músico, según cuenta.

Cada canción llega acompañada de una ovación prematura o un tímido aplauso de aprobación. Algunas fueron coreadas (como la chacarera "La Torcida", o "Canto Versos") y otras en las que la atención bien valió elsilencio, que sumado a las luces tenues del CAFF, crearon un clima íntimo y cálido que el propio rosarino remarcó agradecido y feliz.

Aquella quietud y atención sólo se quebró al dejar fluir la música, los acordes de guitarra, las voces y claro, cuando los aplausos se convirtieron en ovación a Marcelo Stenta luego de interpretar un aire de guarania de su autoría y "Corazonada", una chacarera del Cuchi Leguizamón.

Que seria imposible resumir en una sola noche toda la carrera de Jorge Fandermole. Y más aún viniendo de un artista cuyas composiciones nunca están vacías de contenido. Es tan amplio el repertorio del rosarino que hubo para todos los gustos. Algunos pedidos a viva voz lograron su cometido, como la "Oración del Remanso", que sonaba en el final, ya entrada la primera hora del nuevo día. Quizá estaba en el repertorio de la noche, o probablemente la insistencia del público derivó en que la cantara, al final y luego de hacer varios bises. En cualquier casoy viniendo del rosarino, las palabras de esa canción, como las de tantas que sonaron, siempre se aquerencian en el alma y nos hacen sentir libres.

Texto: P.D. S . Fotos: Karina Pombo

 
Foto Karina Pombo
 
 
 
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