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Se conmemoró su día en Mataderos
La Feria y los Payadores
por Héctor Pérez

 

El pasado domingo 18 de julio en el tradicional paseo de la Feria de Mataderos se conmemoró el Día del Payador -se celebra el 23 de julio-.
Con tal motivo se hicieron presentes dos generaciones de cultores de este arte, que lleva casi trescientos años de antigüedad, y se ha difundido por España, Portugal y toda Latinoamérica, con las características musicales propias de cada región.

Estuvieron los ya "veteranos" Marta Suint y José Curbelo y los "noveles" Luis Genaro y Emanuel Gaboto.
Conversando con Marta Suint nos comentó que venía del Uruguay, donde le habían entregado el premio "Acosta García". Hasta ahora es la única mujer que lo ostenta.
Durante la presentación se habló de Rafael Amor (presente, en la feria, como un espectador más) y se rindió homenaje a Suma Paz.

Injustamente los espectáculos brindados por payadores no gozan del masivo apoyo popular, sino que están dirigidos a aquellos que tratan alguna vez infructuosamente de armar algunas "décimas".
Lo cual es una lástima, porque, si se difundiera un poco más el arte de los improvisadores -dicho esto en el mejor sentido de la palabra-, se vislumbraría quiénes son los verdaderos improvisadores y quienes apenas meros aprendices de hechicero. Esto puede trasladarse a varios "exitosos" del medio.

Apreciaciones sobre La Feria

Hoy por hoy, es el escenario para observar a distintos valores que se asoman al folklore, al menos en Buenos Aires.
Es un lugar donde conviven los que llevan bastante tierra sobre el lomo, y los que empiezan, tímida o audazmente, a hacer sus pininos.
Por lo tanto, es una buena mesa examinadora. Porque si se sabe leer correctamente el comportamiento del público, que aplaude pero jamás silba, puede entenderse si se está en el camino correcto, o no.

Párrafo aparte merece la actuación del conductor: Julio Rodriguez que a lo lejos se nota que no habla porque el aire es gratis, sino que sabe lo que dice.
Un ejemplo que debería seguir más de un seudo animador, sobre todo aquellos de los grandes eventos, que salvo contadas excepciones, no tienen idea de lo que significa, o debería significar la palabra folklore.