La flor de la retama es diminuta. Decenas de ellas van creando sobre la rama del arbusto una infinidad de pequeñas matas, recubriéndola de color y aroma.
María de los Angeles Salguero -La Bruja, para todos- nombró “Flor de Retama” a su nuevo disco, como si apoyara la moción de que un puñado de canciones pueden convertirse en un trabajo excepcional, aunque cada tema tenga una cualidad independiente.
La riojana presentó su quinto trabajo discográfico en el Centro Nacional de la Música el miércoles 13 de mayo. Un espacio íntimo como punto de partida para su llegada a Buenos Aires, la cual coincide con esta nueva etapa de su carrera.
Con una voz repleta de matices – esa que puede contener dentro el son de una chacarera, una balada, una vidala o un huayno- la bruja puso sobre el escenario las nuevas canciones : "Charco Celeste" de Pancho Cabral, "Los duendes del agua" de Ana Robles, "Destino de caminar" de Víctor Heredia –aquí solista , en el disco junto a Juan Carlos Baglietto de invitado; "La casi trunca" de Raúl Carnota; y como un aliciente para el camino del desarraigo producto de su radicación en Buenos Aires, "Zamba para no morir" de Hamlet Lima Quintana.
"Llorando Estoy" anónimo recopilación de los hermanos Albarracín y "De ahicito" de Fortunato Juárez marcan el ritmo más puro del folklore, al igual que la baguala que da nombre al disco, un bello poema sanagasteño recopilado por la gran musicóloga Isabel Aretz.
Un detalle fuera del contexto tradicional -si se quiere-, son las canciones "Si te pudiera olvidar" de Duarte y Solaris; y "Vuelvo al sur" de Astor Piazzolla, elecciones arriesgadas por cierto, pero a tono con la versatilidad de la Salguero, una de las mejores voces del folklore, una artista necesaria.
Paola De Senzi direccion@boletinfolklore.com.ar
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