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La Sole presentó su disco "Folklore" en el Teatro El Nacional de Buenos Aires
La vida en una noche de Soledad

 

Es cierto que la Sole es de todos.
De los clubes de fans que incondicionalmente la siguen donde va, de los chicos y chicas enamorados de su estampa, de aquel que la conoce de pequeña y del común de la gente, que sabe de su existencia. Con ese compromiso, la Pastorutti trabaja (y no le cuesta nada) con el carisma y el ida y vuelta. Habla con todos, escucha lo que le dicen desde la platea y responde, cuenta sobre su vida de campo, y -en algunas ocasiones- deja entrever escenas de la vida conyugal.

El colectivo de elementos que conforman lo que es hoy Soledad -más una cuidada imagen femenina y una voz afinada en la que (se nota) hay evolución- se complementa con su presencia en el escenario, ésta vez, del -bellísimo- Teatro El Nacional, con dos funciones originales (3 y 4 de septiembre)- y cuatro agregadas (5, 6, 11 y 12) por demanda de entradas.

La excusa es la presentación del disco "Folklore", su décimo trabajo -editado a fines del 2008- que la devolvió a lo tradicional por un rato, con esos temas que la vieron nacer y crecer como artista y de los que se escapa de vez en cuando para dar rienda suelta a sus otros gustos musicales.

No obstante, la raíz sigue allí intacta, en el revoleo del poncho de "A Don Ata", en el olorcito (literal) a asado de la puesta en escena y en las canciones: "El Quebradeño", "Alto Verde Querido", "Trasnochados Espineles", "Zamba por Vos", "Entre a mi pago sin golpear" o "Canción del Adiós".

Las casi dos horas de concierto -en el que la idea era trasladar el tiempo a un día en la vida- se nutrieron de esas canciones y otras que todos también quieren escuchar, como "Tren del Cielo", "Piensa en Mi", "Caballero de Fina Estampa", "Ódiame""Brindis" y "El Bahiano".

Como es costumbre la presencia de Natalia Pastorutti se convirtió en estelar al promediar el concierto. A dúo con Soledad y en una de sus canciones en solitario, la hermana menor se llevó buena parte de los aplausos -y piropos- de los fanáticos.

Como sucederá en cada una de las noches, hubo invitados. En la del jueves la visitaron Axel Fernando y Marcela Morello, el primero improvisando su canción de batalla "Amo"; la cantante en "El Quebradeño".

Un detalle a destacar -fue la excelente puesta en escena de la productora Day One, con efectos especiales novedosos (como el comic proyectado sobre el escenario en el tema "Nunca me Fui", o el árbol que crece a la vera de la cantante); el Ballet El Chúcaro y los excelentes músicos de la banda estable.

La citada evolución vocal de Soledad -también musical, donde se nota una marcada fineza en las canciones al bajar por lo menos dos tiempos la velocidad de interpretación-, está acompañada por los primeros pasos en el compromiso con la actualidad, reflejado en conceptos vertidos en sus comentarios y en una de las canciones de su autoría -cantará dos en cada concierto-: "Crónica de otra muerte anunciada", además de hacer mención al autor de aquel libro, es un relato -¡y opinión!- sobre un hecho de violencia sucedido en su pueblo.

Las casi dos horas transcurridas alcanzaron el cenit con una lluvia de papelitos brillantes, globos y baile en la fiesta de esa niña que supo ser el huracán de Arequito y que hoy, convertida en mujer - y sin perder la esencia- sigue siendo la Sole de todos.

Paola De Senzi direccion@boletinfolklore.com.ar

 

 
 
 
 
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