"Los Sonidos de la Tierra huérfanos parecen todos...
El tango va para un lado,
El folklore pal otro"
En la voz de Horacio Banegas, las palabras retumban en la sala III del Centro Cultural Borges (Viamonte y San Martín, Buenos Aires). Los pasos se escuchan suaves, luego resuenan en las tablas del escenario. Es Luis Pereyra, ensayando un malambo, que se convertirá en vidala a merced de los caprichos de la guitarra y el bombo legüero.
"El Color de mi Baile" es el espectáculo que el bailarín, junto a Nicole Nau apoyados en Horacio Banegas y su hijo Jana presentan en el Borges durante el mes de septiembre (4. 5.6 y 11.12.13) donde conviven esos sonidos que parecen no encontrarse y que aquí comulgan en el baile, que transporta al espectador a los tiempos del arrabal tanguero, contando la historia de un amor cuya protagonista -la Catalina- sufre al encontrarse con el "Zorro Gris". Además es un resumen de 30 años de carrera de Pereyra, cuya amplia trayectoria lo trae desde los tiempos de alumno de El Chúcaro y Hugo Jiménez, hasta espectáculos como "El Sonido de mi Tierra", junto a Los Carabajal, y Jorge Rojas realizado en el 2003 y distintas presentaciones en nuestro país y el exterior.
La banda de sonido se nutre de tangos, milongas, chacareras, zambas y vidalas ("34 Puñaladas", "Me llamo Tango", "Zorro Gris", "Mozo Guapo", "Soy de la Tierra", "La Saavedrita", "Mi Origen y Mi Lugar", "Mensaje de Chacarera", "La Rubia Moreno", y "La Primavera",de Víctor Velázquez)
Con una artística muy europea, que se nota aún más en Nau por la expresión y el baile -pensada precisamente, para la gira que emprenderán por el viejo continente en los próximos meses- El Color de mi baile causa en el espectador diferentes sensaciones según la melodía interpretada, tanto en danza como en voz: alegría, tristeza, desazón y euforia.
La obra se compone de dos actos: mientras que en el primero el tango es protagonista, en el segundo - más extenso, festejado por la platea- el folklore es excluyente.
Aquí se destacan los solos de Luis Pereyra, en excelente contrapunto con Horacio Banegas en improvisaciones sobre malambo y con boleadoras. La santiagueñidad -origen de ambos- ocupa inmediatamente el ambiente: la alegría de la chacarera, el romance de la zamba, la vidala y el desarraigo.
La secuencia del final reúne a los protagonistas en un círculo propio de fogón: dos bombos, dos guitarras y la última de la noche: "Donde Alguien me Espera". Comunión de música y baile, de instrumentos y pies, de expresión y sonido. Color del baile, tango y chacarera que se nutren de las mil tonalidades que tiene esta tierra.
Paola De Senzi direccion@boletinfolklore.com.ar
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