Es cierto que cuando uno comparte un espectáculo del dúo Orozco-Barrientos, regresa a Mendoza, a la vendimia, las acequias, a las tonadas de atardecer, a los temporales que traen penas y alegrías y a esa “Vidita Agua” que la negra Mercedes cantaba. Y también al desierto de Lavalle, ese “horrible lugar”, según el dúo, que merece una canción de su último disco.
Es verdad también, que los muchachos han tenido suerte. Pero no esa suerte de los que de casualidad llegan a ser reconocidos, sino aquella de llevar consigo un talento único y original. Desde la interpretación de Fernando Barrientos, que expresa tanto en su voz como en su cuerpo cada estrofa con vehemencia y sentimiento, hasta la virtuosidad de intérprete de Tilín Orozco, y en ambos, la virtud de reflejar en las composiciones, imágenes de su terruño con naturalidad. La varita mágica que tocó a estos mendocinos, que el jueves 19 de noviembre se presentaron en el teatro El Cubo del barrio de Abasto de Buenos Aires. Otra de aquellas presentaciones interrumpidas allá por agosto, por la gripe A y que, como es costumbre en ellos, no fue una noche más.
Allí sonaron las canciones de Pulpa, el segundo disco del dúo (“Vidita Agua”, dedicada a –y cantada en el disco por- la “mamma” Mercedes, "Camino a Maipú, "Zamba del Sueño", "Los Dos Perros", "Tonada De Amor", "El Vampiro Chupador"); y otras de aquel primer trabajo discográfico("Pintadita", "Pensando en Ella", "Niña Hermosura", "Celador de Sueños"),que –al igual que el segundo- fue producido por Gustavo Santaolalla. También hubo clásicos como "La Refranera" de Félix Dardo Palorma y "Tordo Viejo" de Juan Francisco Fruttero. Los acompañó esta vez Ricardo Vaccari en la percusión. También el charanguista Rolando Goldman fue parte de la actuación, otro lujo que el dúo se regala – y regala- en algunas presentaciones.
Serenatas cuyanas con anécdotas incluidas, vino tinto sobre las guitarras, salidas airosas – y graciosas- de vicisitudes con los instrumentos, que derivaban en comentarios propios de alguna guitarreada trasnochada. Una bellísima interpretación del "Maturana" del Cuchi Leguizamón en la voz de Barrientos, para el final y un viento cuyano, refrescando –junto con el tinto mendocino- los adoquines de la gran ciudad. Orozco y Barrientos en Buenos Aires, y aquella manera despojada y natural de decir "Mendoza".
Paola De Senzi direccion@boletinfolklore.com.ar
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