Hace unos años, cuando el dúo Orozco - Barrientos apareció en la escena musical argentina con sus tonadas y cuecas arropadas en un nuevo concepto musical - y producidos por Gustavo Santaolalla-, algunos tradicionalistas del folklore pusieron el grito en el cielo.
Hoy, con dos discos a cuestas, un premio Gardel al mejor trabajo por "Pulpa" -el segundo-, y muchos aplausos cosechados, nadie puede decir que el aporte del dúo a la música de cuyo es menor.
Tilín Orozco y Fernando Barrientos hacen honor a su raíz mendocina -aún con uno de ellos viviendo en Buenos Aires- en cada bocanada musical, en las historias que cantan y en las palabras que dicen.
Pulpa, el sucesor de Celador de Sueños es otra muestra de esto último y lo presentan todos los jueves de agosto en el Centro Cultural Torquato Tasso del barrio de San Telmo (Defensa 1575).
Antes de empezar la primera función, el Gardel los esperaba en el escenario de la mano de representantes de Capif: la ceremonia no se llevó a cabo debido a la gripe porcina, y se aprovechó la presentación para darles el premio.
Finalizado el protocolo, allí nomás vino la música. Y llegaron las historias de vampiros chupadores, de mujeres de la noche, de compadres que van de serenatas, de amores perdidos -y encontrados-, de desiertos, de rutas perdidas y celadores de sueños.
Pasaron "Camino a Maipú", "Pintadita", "Pensando en Ella", "Zamba del Sueño", "Los Dos Perros", "Tonada De Amor", "Niña Hermosura", y "Vidita Agua", dedicada a Mercedes Sosa, invitada de lujo en el último disco.
Más: "El Vampiro Chupador", "Pulpa" y "Celador de Sueños", también fueron parte de la noche.
Y si algo faltaba para acompañar la guitarra de Tilin Orozco -un gran intérprete- era un contrapunto con el charango del maestro Rolando Goldman, el invitado de la noche -los siguientes serán Teresa Parodi, Semilla y Mariana Baraj-.
Un Tasso a media luz, un escenario despojado, un vino bien cuyano y dos guitarras es todo lo que hay. Lo otro, lo necesario -o casi todo- lo pone este dúo con su bagaje musical y también con sus silencios, porque en ellos dejan paso al rumor de las acequias.
Paola De Senzi direccion@boletinfolklore.com.ar
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