Sobre la calle Niceto Vega, -altura 5500- del barrio porteño de Palermo, se mezclan tribus urbanas. Un par de plataformas por ahí, chupines acá y más allá, pantalones de raso. Ahora pasa un vestido hindú, y a su lado, una muñeca vestida para matar: tacos altos, minifalda negra y remera plateada.
De la puerta del bar que lleva el nombre de la calle, ni noticias de folklore. Pero si uno traspasa esa entrada, la pista de baile, la banda de rock sobre el escenario, un túnel y sigue de largo -otro ambiente- se escucha el sonido de un bombo legüero.
El que lo activa es Camilo Carabajal, líder del grupo Semilla (que forman, además de él, Bárbara Palacios, Juan Caballero, Leandro Bulacio y Gabriel Rocca). El antro contiene La Peña Eléctrica, experimento musical de-folklore-urbano-eléctrico comandado por Camilo y su grupo, al que se han sumado en oportunidades diversas, gente como Tremor, Orozco-Barrientos, Arbolito y el sexteto Doña María (diferentes conceptos musicales y un solo común: alternar sonidos de la tierra y samplers, guitarras enchufadas y bombos legüeros, charangos y loops)
El viernes 3 de abril, la Eléctrica tenía una historia distinta arriba del escenario. Semilla abrió el fuego bien temprano: a las once de la noche. En el mismo combo esperaban tocar Imperio Diablo, El Vislumbre del Esteko, Tremor, Santadiabla- -la banda de Micaela Farias Gómez, la hija de el Chango- y el Dj Bailanta Multitudo, mezclando imágenes en video con ¿cumbia? dance.
El Vislumbre del santiagueño Santiago Suárez convirtió en patio de tierra la pista de neón junto a la banda formada además por Nico Brandan, Tata Coronel y Ariel Cabrera. Camilo no rechaza invitaciones de ninguno de los grupos de la noche para tocar, y baila chacarera con el lenguaje santiagueño nato, en su cuerpo. Bárbara pone su voz más power a Tremor. Suena chacarera, vuela el fernet y la cerveza, hay tufillo a rave.
Son las 5 de la mañana y afuera llueve a cántaros. Adentro, una bocanada de experiencias musicales, de dualidad eléctrico - telúrica, pero también de sentidos, que emergen desde todos, absolutamente todos los sonidos posibles. Tal como rezaba la invitación: Origen y futuro de una identidad en transformación.
|