inicio de gira festivales discos +escenarios espacios entrevistas muestras y expos quescuchamos
 
 

Folklore con nombre propio en No Avestruz

por Marina Cavalletti 11.12.11
 

Se cierra el año, pero las músicas siguen abriéndose paso. En la intimidad de No Avestruz, el folklore se viste distinto, se proyecta diferente, transita múltiples caminos.
Es domingo y a pesar de la lluvia intermitente y poderosa que cae sobre Buenos Aires, la sala está llena. No queda grada, ni almohadón, ni sillón sin ocupante.
Un último show en 2011 reúne dos propuestas hondas, interesantes: Guay Dúo y Changuito.
Las melodías corren de a dos, entre la voz y la guitarra de Tomás Crego  y el piano y los coros  Cato Fandrich. Con un repertorio que aborda con atractiva obstinación “el intento de explorar y disfrutar el mundo de sonidos que se despliega a lo largo y ancho de Latinoamérica”, según ellos mismos dicen, aparecen obras de Fandermole o Pedro Aznar y otras tantas propias. Y son, cada una, una caricia, un elogio de los volúmenes mínimos, de la sutileza en los matices. Un puñado de canciones como arrullo y se abre paso a la propuesta de Changuito, un cuarteto que renueva claramente el folklore actual y del que probablemente se escriba mucho más.
Alejandro Shmidt en Percusión, Carolina Donati en voz y chirimbolos Gervasio Zaldivar en guitarra e Inés Eckell en flauta traversa y voz inician su show caminando en entre el público, cantando y percutiendo variados instrumentos.
Changuito seguramente no sea un nombre casual para esta agrupación que, con alma de changuitos, hace música, pero también ríe con la música. Y juega.
“Gato con advertencia” y “Temporal” son el punto de partida del concierto, composiciones con algunos gestos de vanguardia con música de Gervasio Zaldivar.
Lo lúdico emerge en toda su dimensión con un set para niños y “Coya chiquitito”, la “Chacarera de los gatos” y el “Chamamé del piojo”.
Changuito tiene la particularidad de hacer suya cada obra y entonces “Si llega a ser tucumana”, el “Gatito de las penas” o la “Chacarera de un triste” cobran vuelo propio, entre arreglos de guitarra, líneas de flauta o arriesgados contratiempos en la percusión. La voz de Caro Donati, exacta y expresiva, cuenta cada historia y la hace crecer en su interpretación, secundada por las armonías de Inés Eckell, que por momentos se acercan a aquellas del mítico Dúo Salteño.
Más de dos horas de música se cierran con Guay Dúo y Changuito que juntos recorren las estrofas de “A Monteros” entonadas claro, también por el público.
El año se termina, pero la música crece y se renueva y seguramente, estas dos propuestas darán que hablar en 2012, por su hondura, por la pasión de cada intérprete que, sin esconderse como el avestruz, muestra todo lo que tiene para dar.

 

 
Fotos: Matías Sampieri

 

DeGira