La luna en cuarto menguante se cuelga del cielo porteño dibujando una sonrisa en la noche. En San Telmo, la avenida Belgrano intercepta a Balcarce con sus inconfundibles empedrados. El bullicio no se hace esperar. Es que Canto 4 se presenta nuevamente en La Trastienda y decenas de fanáticos esperan en el lugar para escucharlos.
Al fin el murmullo se interrumpe con versiones a capella de clásicos como "La Arenosa" o el "Gato del Festival" y se inicia la fiesta.
Los aplausos del público se mezclan con las palabras de Rodrigo Villareal, "Hemos preparado las mismas canciones de siempre, pero con otros sabores, con otros condimentos".
En seguida, para renovar sonidos, se sumó al equipo el acordeonista entrerriano Sergio Pinget y se multiplicaron los acordes de "Enamorados" o "Como el río".
En un clima distendido, entre chistes y de buen humor, el cuarteto dialogó con los presentes y festejó el día del amigo recorriendo algunas de sus mejores canciones.
Una versión de "Confesión" remitió a lo más hondo de nuestras raíces y con la simpleza del fogón que se abrió paso únicamente entre voces y guitarras.
Uno de los momentos más emocionantes llegó con el recuerdo de Atahualpa Yupanqui y "la canción que todos hacemos cuando llegamos a Buenos Aires": "Piedra y camino"
Con pañuelos que se agitaban en las mesas la zamba trazó sus sendas con "Perfume de Carnaval" y los faltaron los gritos de las fanáticas cuando Iván Vera hizo gala de su registro de bajo.
Un set bien romántico aumentó los delirios de las presentes con canciones como "La tibieza de tus manos" o "Nuestro juramento". Rodrigo declaró entonces que "como las mujeres son el sexo fuerte y todo lo que hacemos los hombres es para encontrar el gran amor, hemos pasado a otra etapa de nuestras vidas" Una fan dijo: "casarse" . "No todavía -contestó- ahora decidimos pasar a la adoración" y el aplauso de las mujeres no se hizo esperar.
Facundo Rufino y Juan Peñalva se sumaron a este cortejo musical con "Dios del amor" y "La pura verdad".
La noche se despedía y la nostalgia tuvo su lugar, entre el fervor del público y la añoranza de los músicos, toda la sala entonó "Recuerdo salteño" y otros clásicos de peña como la "Chacarera de un triste" que algunas mujeres se animaron a bailar, entre zapateos y medias vueltas.
"Sergio Pinget va a hacer una obra del siglo IV" advirtió entre risas Rodrigo mientras sonaban las notas de "Kilómetro 11" y Juan pedía un sapucay.
Con una jornada bien salteña, el cuarteto -que ya lleva más de una década en los escenarios- dejó huella de un claro crecimiento -en los arreglos y la prolijidad de sus voces-. Dos bises fueron necesarios para calmar a los presentes que reclamaron primero por el éxito del grupo, "Sombra Herida" y luego por una zamba chalchalera como "La López Pereyra".
Con la ovación del público la noche se cerraba y acordes bien salteños repiqueteaban cerquita de la luna que, ahora sí, contenta y satisfecha, se iba a dormir un buen rato.
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