inicio de gira festivales discos +escenarios espacios entrevistas muestras y expos quescuchamos
 
 
Con intensos microclimas Iñaki se presentó en Café Vinilo
por Marina Cavalletti . 09.04.11
 

Es otoño en Buenos Aires y las hojas de los árboles adornan muchas de las veredas con sus colores cálidos, quizás en consonancia con esa tibieza una música comienza a deslizarse sobre el escenario de Café Vinilo con aires de arrullo.

Es que son poco más de las nueve y Juan Iñaki despliega las canciones de su trabajo más reciente. El lugar es íntimo y también lo es el concierto. Él dibuja las “Coplas del querendón”. Una calma, una sonoridad particular, un abrazo de música, el silencio de un público que se sabe ávido de esos particulares paisajes que trazan Iñaki y sus músicos.

La noche continúa con la poesía de “Primera soledad”, con la alegría de “Banderita colorada”. Con sus pies descalzos y múltiple percusión, el cordobés se traslada a Brasil con “Santana” de João Carlos y Junio Barreto. En seguida, en un delicioso diálogo de armonías, el trío Aymama multiplica los sonidos para versionar piezas como “La alejada” o “Ahicito”. Las palmas llenaban en aire en una particular celebración cuando Florencia Giammarche y Paula Suárez abandonar el escenario. Es que Mora Martínez recreó junto a Iñaki el clima festivo de “Barasuayó” que se fundió con “A estos cielos”.
Mariano Fernández, Jonathan Schenoney Fernando Bruno proponían tramas de contratiempos y atractivos acordes cuando Suna Rocha se sumó a la partida para relatar la historia de Elogia Tapia con “La pomeña” que se mezcló con la ovación de los presentes.

Fernández sorprendió a los presentes con un corno francés que se asimiló tal vez a la sonoridad del erke. Con obras tan hondas como la voz de Iñaki, la noche se llenó de melodías míticas pero renovadas: “La de los angelitos”, “Chaya de los pobres” o “Soy de la puna” cautivaron a los presentes que clamaron por un bis que no se hizo esperar. Con “Maturana” concluía una reunión que conjugó pequeños microclimas vocales e instrumentales -donde la música por momentos respiraba casi entre susurros- con la algarabía propia de la copla.Una reunión exquisita donde quedó claro que la música popular tiene senderos infinitos que vale la pena explorar.

 

Dejá tu Comentario

 

 
Galería de fotos: MC

 

DeGira