Para Rafael Amor, volver a Buenos Aires es un placer, según cuenta. Para los que tienen la suerte de verlo y escucharlo, es un placer también, y además, un privilegio. Privilegiados los que colmaron la gran sala del Teatro del Viejo Mercado el sábado 30 de abril, donde no cabía un alfiler.
En dos horas de concierto, Rafael interpretó sus canciones, que son historias y relatos que llegan siempre al corazón y dejan pensando a más de uno: el comienzo con tres temas de su último disco, "Independencia": "Hay quién" (Hay quien deshoja la flor por capricho / y quien a diario se aferra a la esperanza...) "Rafael Salvador" dedicada a su hijo y "Pasito a pasito" formaron parte del saludo inicial. Y agregó: "agradezco por venir al público inteligente, y a ustedes ".
"Tomar mate solo" fue el preámbulo a la aparición en escena de Delia, su hija, que lo acompañó en "La veleta". Luego dedicó a su hermano, "Filósofo de pieza de pensión", una canción que nunca llegó a escuchar, según dijo.
Siguió la noche entre anécdotas y relatos, con la canción que da nombre a su último trabajo, editado a fines del año pasado (Independencia / La historia llama / Que los laureles de mayo / Coronen nuestra esperanza) que habla de los 200 años de la revolución de Mayo "fue una revolución en serio del pueblo armado, luego traicionada por los oligarcas terratenientes", concluyó.
Otro invitado de la noche fue el rosarino Caio Viale, con quien Rafael cantó a dúo "Poema a La Boca" y luego, con la humildad que lo caracteriza, le dejó libre el escenario a Viale, para que, en solitario hiciera la huella "Los dos caminos" y la cueca "Con vos al lado" dedicada a su esposa.
Volvió Rafael y cantaron los dos "Canción para una lágrima". Y casi llegando al final -que no será tal- "Hastío", "Olor a goma quemada" y "Mucho bicho". El público en adelante, programó los bises: "El mate lavao", "Mundo de zánganos", "Yo seré tu compañero", "Corazón libre", fueron algunos de los pedidos, que el artista complació.
Imposible un simple final para una noche tan especial, así que el brindis hizo falta. Rafael regresó con una copa de vino, y antes de cantar el tema "Frente a una copa", compuesto por su padre, contó un cuento de borrachos, y encendió nuevamente a la platea.
Cuando el final era inevitable y antes de hacer"La canilla del patio"las palabras de agradecimiento brotaron del artista, a su manera: "he pasado una noche muy feliz como Riquelme". El aplauso de pie sostenido del final, dio cuenta de que para los que tuvieron el privilegio de verlo y escucharlo, fue también una noche inolvidable.
|